lunes, 15 de junio de 2020

Por si las dudas.


Las telenovelas y la vida tratan de lo mismo, pero en la tele todo se acomoda y los finales son una fiesta. Pero nada de eso evita que un día te encuentres descubriendo que tu vida es una novela. ¿quién robó a quién el  manuscrito? . Hace poco en la tan habitada y desalmada internet encontré un pdf que aparentemente retiene palabras de Freud, en una obra que él llamaría Psicopatología de la vida cotidiana, en el encontré a Freud estudiando una vez mas el inconsciente. Dentro de esas líneas conocería el término que acuñaria como “acto fallido”, es decir: acto involuntario o contrario a la verdadera intención del incosciente; puede manifestarse en un lapso de tiempo imperceptible y nos habremos fijado justo despues de que haya sucedido (si es que eres un tipo suertudo), también lo podrías notar un poco tarde y en el peor de los casos podría transcurrir una vida entera sin haberte fijado.  Sería triste que sucediera , pero  resulta verdadero profundizar en nuestra conciencia. Imposible. La conciencia imperceptible. La incosciencia inconsciente. El inconsciente inconsciente. O el imposible inconsciente. ¿el inconsciente debe, acaso tocar fondo? O ya tocó, y ahora vaga en una desconocida marejada de experiencias cobardes.
Un gesto, una acción en el discurso verbal, un movimiento, una emoción imperceptible, contraria a la intención del inconsciente. Bajo ésta vaga idea de noción fantasma que explico,  Benjamín tomaría como ejemplo el estudio de Freud para ilustrar las  posibilidades del cine en uno de sus apartados “el inconsciente óptico” inscrito en “la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”; en el que contrastaría las significantes del cine como una máquina examinadora capaz de mostrarnos lo que a simple vista era incierto, el cine de film enriqueció aquel mundo perceptivo desde lo que antes pasaba desapercibido en la ancha corriente de lo percibido donde las interpretaciones proyectadas por el cine son pasibles de ser analizadas con mucha mas precisión y bajo puntos de vista mas amplios que las interpretaciones que se representan en la pintura (en otro apartado el escribiría sobre el pintor y el operador de cámara, un texto muy bueno ya que transfiguraría al pintor en el papel de un mago y al operador de cámara cómo un cirujano), en todo caso me resulta curioso este texto porque sólo aqui se percibe gran optimismo frente a la máquina y esa inevitable transición en la que se encontraba. Dejaré un link https://www.youtube.com/watch?time_continue=4&v=ROkBWuYsysM&feature=emb_title que llevará a la reproducción en youtube del film de Éric Rohmer: Louis Lumiére/ 1968, en el que entrevista a Jean Renoir y Henri Langlois sobre lo ponderable e imponderable de la vida cotidiana  grabada con la ingeniosa máquina que resultaría el cinematógrafo. Diría Renoir que el cine no es un instrumento de reproducción ni es un enlatado de la historia para el futuro. Para él sería una verdadera obra de arte. Esto me parece en extremo conveniente, podría escribirse una tesis (exagerando) a partir de lo respondido  por estos artistas estudiosos de los Fimls  hechos con el cinematógrafo y contrastarlos con lo insuficiente que podría ser en estos días, ya que hemos ahondado en temas como la máquina, la industria, la técnica,  la sensibilidad, poder intelectual y telequinesis política.  Me pareció agradable compartir este archivo que quizá ya conozcas. Del que además me ha llevado a escribir esta inquietud.
Inquietudes tendré para siempre, con todo lo aprehendido. Recuerdo haber leído de Umberto Eco, que la historia se repite dos veces: la primera en forma de tragedia y la segunda en forma de farsa. Sin duda estamos viviendo en la segunda parte, y sin duda esas lineas no las pensó Umberto Eco, las repitió traducidas de algun filósofo del siglo de las luces, pero así mi querido Umberto me demostró que sabía perfecto en que parte de la historia estaba parado. Si vivimos una historia que transcurre en la reproductibilidad de pensamientos traducidos/ condicionados desde lo vacuo e intolerante que es esta farsa. ¿cómo seguir adelante sabiéndonos incapaces de sugestionar a la razón? Cuando la razón ya ha sido en demasía determinada y en donde pondera una endopatía pasajera. ¿sería la compasión un acto fallido propio de este siglo? ¿me respondería esto la televisión? ¿La industria cultural es entonces un productor de humanidades?¿en que parte del progreso nos encontramos y hacia dónde debería mirar cuando ya no hay direcciones y el norte se avecina intransigente?.

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