lunes, 13 de octubre de 2025

de Sol ación.

He dejado acumular un poco

la tierra que entra con el viento

por lo general, en las tardes

cuando no estoy.


Solía no estar,

cuando volvía, mi cama estaba recubierta de una ligera capa de polvo negro

acompañado de hojas secas, retorcidas por el sol

pero aún guardando algo de su color amarillo, 

del color al que tornan antes de caer a la tierra

o ser llevadas por el viento.


Esas hojas vienen de mi árbol,

de mi viejo árbol atrapado en el patio,

arruinado de tantos inviernos inciertos

derruido, de a poco, por la propia mano que lo sembró.


Y hoy me di cuenta que he dejado acumular un poco

esa ligera tierra que entra con el viento, a través de esas ranuras que bordean la casa.

Y lo he visto mezclado con algunas hebras de mi cabello, 

que se me cae, ahora un poco mas.


He visto cómo se instala el polvo, 

porque ahora, las tardes las paso aquí

estuve esperando que sucediera

fue muy rápido, y consigo la luz

y las hojas secas,

y no pude evitar sentir desolación

o miedo 

a que un día todo eso me recubra por completo

y me atrape

y no pueda hacer nada, 

aunque sea un sueño. 


miércoles, 8 de octubre de 2025

nombrar lo desconocido

Recogí mis cosas, las que guarde en mi casillero por años

un montón de papeles, dibujos de los niños, lápices, crayones, 

pinturas, pinceles, ramas, borradores, hojas secas, cartas,

obsequios extraños (como un pedazo de roca), muñecos de masa moldeable 

canastas con lápices extraviados, marcadores, pinceles robados 

pergaminos de dibujo

propósitos para el año lectivo

informes, registros, trozos de cartulina

y finalmente, la foto mía, de mi niñez, que usamos para un juego de “adivina a tu profe”

que luego hube de pegar pobremente en la parte exterior de mi casillero, junto a unos stickers de un par de raperos y mi membrete escueto donde estaba escrito mi primer nombre (un trozo de cinta de papel).


Luego, metí todo en un bolso, 

y me pareció que dos años habían pasado volando

y no los vi pasar, ni venir

y me pareció muy poco

sentí un leve riesgo de arrepentimiento

recordé aquellos días no tan brillantes

y seguí con mi plan de fuga. 

De huída. 


Me despedí de algunos cuantos, entre lágrimas, por supuesto

es difícil contenerse ahora, con todo el lío de las hormonas alborotadas.

Y me fui, confesando que los quiero.

Yo aprendí a amar, de diferentes formas.

Y tal vez, creo que esa fue la lección más importante. 

Amar y ver crecer.

Amar los cambios.

Amar el caos, el desastre, las lágrimas, 

los esfuerzos, los consejos, las desdichas, 

el ruido incluso, los tonos fuertes de voz,

las caídas, las derrotas

mi derrota.

Me derrotaron 35 niños. 

¿O yo me rendí? 

(es lo más probable).

Incluso, podría llegar a amar esta ruina.


Me fui de ahí, con las palabras de unos cuantos alumnos

las palabras necesarias para no sentirme tan derrotada

o abatida por el adiós, porque no sé despedirme

De hecho, no sé decir adiós.

Yo sé que recordaré sus nombres, por siempre.

Un profesor jamás olvidará el nombre de quien tocó su corazón.

Y mucho menos, de quien le trastocó las fibras de la paciencia.

Ahora, no sé si yo habré sido una buena profesora.

Estos años fueron pocos, y quizá, sólo haya llegado hasta la entrada del camino.


Me fui porque tengo algo entre manos.

Algo está creciendo en la mitad de mi cuerpo.

Y tuve miedo de ponerlo en peligro.

Porque jamás hube de sentirme tan vulnerable.

Y jamás había sentido que yo, ya no era yo.

Pues ahora, alguien a parte de mi, me escuchaba por dentro

Y sabía mis pensamientos, y conocía mis temores

o los percibía

en el lenguaje de lo posible, a través del instinto.


Entonces, tuve miedo de asustarle

Porque el coraje me acecha y a veces, una tristeza cojuda suele alcanzarme

y bueno... la cobardía me abraza con engaños

y las palabras que rondan mis locuciones propias,  a veces lastiman

Nada lastima más, que las injerencias que emergen desde lo mas recóndito de uno mismo.

Una intromisión que te deshabilita y te deja desarmado, ante ti mismo.

Es fatal.


Entonces, decidí irme.

Antes de romper otra tarea, antes de que mi voz suene extraña.

Antes de despertar al monstruo menor, al que poco a poco fui derrotando

Entendiendo la derrota como el arrullo del enemigo interior.


Tengo miedo, enteramente.

No había sentido jamás que no encajo

¿Será esta la premisa?

¿La duda existencial primaria de ser madre?

Junto a un coraje absurdo por todo y para todos

que me acompaña a diario, excepto por las noches,

cuando sólamente soy yo, y mi criatura 

¿Qué estará sucediendo?

Allí dentro, tantos golpes

de izquierda a derecha, 

Este es su lenguaje, el lenguaje del nocaut intrauterino.

Si me golpea es porque vive, si se mueve es porque existe

Y me duele, y me asusta

esta forma de amar que estoy conociendo y apenas sucede...


Me preguntó un alumno, en una de mis últimas clases de filosofía

(un alumno que siempre me sacó canas verdes por sus constantes onomatopeyas hechas con el hocico, y por sus respuestas atorrantes)

Si usted  pudiese definir el amor en UNA SOLA palabra, ¿cuál sería?

¿Una sola? le respondo… preguntando, así con ademán de pensar la respuesta real mientras respondo torpemente.

SI, UNA NOMÁS.

Ahora, ahora es dolor. Le digo.

Y luego, este rufián me dejó pensando...

así como tarea para la casa.


Amar, duele el cuerpo, 

duele el vientre, duele el cansancio,

duele no saber cómo amar

duele no saber cómo será

y duele no encontrar un nombre

para nombrar lo desconocido.


miércoles, 1 de octubre de 2025

Vero, una profe de lengua muy particular.

 Cuando te conocí, pensé: Ah, esta es la ruda del colegio. Y es que con tus botas, tu moñote arriba, y el vozarrón que te cargas encima. Ni modo.

Ahora, sé que no es rudeza, es una virtud de la fortaleza que viene consigo (con la actualización de sistema que te ha hecho la vida, cada tanto). 

Quisiera agradecerte de otra forma, no solo con palabras (que a veces, de mi parte, son ausentes), pero la vida ya me hará una actualización mas adelante... entonces, sabré valorar mejor cada presencia, cada encuentro, cada amistad, incluso cada problema. 

Pero, haber, qué es lo que tendría que agradecerle a esta señora... mucho. 

Las veces que sentí tu apoyo y tu respaldo, fueron muchas, y muy necesarias. Siempre tuviste una respuesta a mis preguntas, y eso sólo lo logra una man que ya ha pasado por tantas. Te agradezco por compartir lo que sabías, que en otras palabras, equivale también a compartir lo vivido. 

Yo sé que esto ya lo sabes, pero no está de mas decir que eres una gran maestra. Y seguramente has de estar pensando: obvio. 

La vida nos hizo coincidir y siento gratitud por cada encuentro y experiencia vivida, por cada conversación, lío, desazón, carcajada, secretos, maldades, desahogo, salidas improvisadas, trabajo en equipo, desgracias, buena fortuna, playa, frío, caídas, idas y vueltas. De todo aquello está envuelto mi corazón. No tienes que hacer más, lo mas grato es saber que aunque ya no nos veamos todos los días, serás una persona que tiene su lugar separado en mi espíritu, y en mis recuerdos, como una man bacana. 

No dejes que tu nobleza y la bondad selectiva (jajaj) que tienes, se extingan. Una persona como Vero, que suba y baje Macchu Picchu, coja, no hay dos en la vida.  

Cuídame a mis muchachas flacas, te lo pido. 


Helen (con h de historia)

Cuando te vi por primera vez, no te voy a mentir, me dio mucha risa tu peinado, pero me contuve. Pensé, esta chica... tiene una vincha muy grande. Pero así mismo, pude intuir una gran luz en ti, por eso me atreví a decirte "no dejes que apaguen tu luz, tu brillo". 

Me hubiese gustado ser tu compañera de trabajo por mucho mas tiempo. Y no me quiero ir sin antes escribirte unas palabras que puedas revisitar cuando quieras, o cuando nos volvamos ingratas y quieras recordar nuestro lazo... porque el tiempo actúa sobre uno de  formas extrañas, y nos cambia, y a veces no depende de nosotros, sino de la voluntad y del ánimo. 

No sé cómo estaré de ánimo, de voluntades, de luz o de brillo, luego de irme. Pero volver tampoco es algo que esté considerando. Sé que parte de mi decisión va a recaer en ti, y agradezco mucho tu comprensión cuando te lo conté por primera vez. 

Eres una man de esas que casi ya no se encuentran, créeme, eres una mujer valiosa, además de inteligente y fuerte. No olvido todas las veces que me contaste por aquello que tuviste que pasar, y sólo lograba ver en ti a una mujer que aprendió de las lecciones, y que está preparada para cualquier reto que la vida le interponga.

Estoy muy contenta por ti, porque eres una gran mujer y te admiro, como profe y como amiga, creo que llegamos a coincidir en muchas cosas. Todo eso, se volvió algo valioso para mi, y es con lo que me voy, muy bien guardado en el espíritu. 

Recuerda, que para dar clases de filosofía, hay que sentir el pensamiento ajeno con el alma, conocerlo mas no con la mente sino con el corazón. Confío en que harás un excelente trabajo y sabrás encaminarlo a tu manera. He hecho todo lo posible por tratar de menguar la dureza de esta transición. 

Pero, no nos pongamos tristes. Estamos vivos, y yo tengo una vida dentro de mi, sé que ese es mi motor para seguir adelante. Nos seguiremos viendo. La vida nos seguirá juntando, y sé que además la vida tiene muchas promesas que deberás hallar, con paciencia y nobleza. Diosito te cuida, tus seres queridos te cuidan, no pierdas la fe, la esperanza, y la bondad que te caracteriza. 

Te quiero.

Y como te dije, desde el principio supe lo grandiosa que eres. 

No pierdas tu brillo, tu luz. Vales muchísimo, no tienes ni idea de todas las buenas sorpresas que te esperan en el futuro. Puedes contar conmigo, puedes volver cuando necesites. Cuida a tus niños, ten mucha paciencia. Cuida a los míos, aunque sé que probablemente me olviden en unos días. 

Sé buena, actúa con cautela, y siempre con el corazón por delante. 

Te agradezco por todas las veces que me escuchaste, y por todas las veces que quisiste que yo te escuchara , porque confiaste. Gracias por tu tiempo, por tus palabras, por tu dinero jajaj, por tus risas, por tus consejos, por tu preocupación, por tu ánimo, por tu cariño, y sobre todo, por haberte encontrado en la sala de profes. 

Chau, cabezona. 

:p 



jueves, 25 de septiembre de 2025

no sé cómo decir adiós

 

ahora, vienen palabras un tanto cliché

o mejor dicho, preguntas cliché respecto al tiempo

y si pudiese retroceder en el tiempo

y si pudiera volver a elegir

y si hubiese...

y ninguna pregunta surte efecto, ninguna pregunta

es tan fuerte como para hacerme desistir


los olvidaré, me olvidarán, nos olvidaremos

y pronto seremos un montón de tiempo resumido

quizá, una sola anécdota.


Un montón de tiempo, que quizá no pueda contemplarse 

en alguna fotografía


yo estoy segura de que los amé

con lo que tuve y como pude

y no me arrepiento

porque así fue como aprendí a amar

y no quiere decir que esa sea la única forma, 

o que no pueda amar de más maneras

sólo que ahora, es lo que pude hacer

es lo que pude llegar sentir

y eso, es mio.

Me voy con eso en el corazón.

Y sólo cargo con todo lo bueno en la maleta.



miércoles, 17 de septiembre de 2025

a mis niños de noveno grado.

 el orgullo.

hoy perdimos un partido, y si, me dolió pero sólo un poco

los observaba, y aunque perdimos, creo que por fin, finalmente conocí lo que es el orgullo

ya no me importaba si ganábamos o no, 

estaba cada uno ahí haciendo lo mejor que podía hacer, porque eso son ellos

son su mejor esfuerzo

y corrían, se caían y se levantaban, marcaban a alguien imposible de marcar

porque lo cierto es, que aunque lo hagamos todo lo mejor posible, 

siempre habrá alguien que lo pueda hacer mejor

pero, eso no significa que no podamos llegar a superarlo


entonces, mientras veía a cada uno, y aunque el marcador ya estaba 12 puntos por delante

y nosotros con cero, sumándole el tiempo en contra

seguían dándolo todo, como si fuesen movidos por una esperanza

y sólo eso me bastó saber, 

fue precioso. 



domingo, 11 de mayo de 2025

el problema de amar

 tengo una serie de apuntes

y un libro de poemas, a mi lado, que justo acaba de derrotarme

me hallo en la gravedad de sus palabras, 

mejor dicho, en la certeza de su puntería

sorteándome en la belleza de encontrar verdad en las palabras de otro

de otra, en este caso


y estudio, hago apuntes 'el germen de una clase'

y releo lo que parece estar en mi, dormido

porque lo aprendí hace años 

en una clase con un viejo filósofo, creo que homosexual

y siempre nos decía que era Phd y doctor

y que su título de polonia, no sé qué

pero yo escribía con mucho afán para entonces

yo quería ser encontrada por algún ensayista que me dijera

qué magnifico texto, debería estar publicado en este artículo de acá, 

cualquiera, un website por último

pero con los años, fui haciéndome a la idea de que no sucedería

ahora, totalmente segura del anonimato por siempre

me relegué a la escritura testimonial

donde riego las ideas de hallazgos tardíos

donde yo misma me respondo y 

dejo en el aire palabras que de pronto alguien considere necias

o en el peor de los casos, necesarias


pienso, bueno, llegué aquí porque estaba imaginando un escenario futuro

en el que continuo siendo profesora

de mis chicos, de los que soy tutora

de los que con cariño defino como rufianes

que he visto crecer de a poquito

y escuchan mis palabras,  a veces severas

con amor siempre, con amor para sus días posteriores

porque los quiero, pero también quiero ser alguien 

no en la vida, sino, alguien para ellos

ser un lugar donde puedan encontrar palabras de aliento

de conocimiento, ser una persona de la cual quieran oír palabras

y cuando sean grandes, y dejen el colegio, piensen en mi como aquella profe

de la cual aprendieron una lección para toda la vida

pero, primero, tengo que aprender una lección importante, yo

primero debo saber cómo amarrar el corazón, 

cómo dominar los corajes

cómo hablar durante las tempestades

cómo escuchar en los días soleados

cómo ser una persona sensata 

quiero ser esa profe que cuando la vean en la calle por casualidad

corran a saludarla y digan, ella fue mi profe en el colegio


... he perdido tanto de mi,

me dicen "no cambias", pero yo me siento un monstruo menor

un monstruo que va menguando su tamaño a medida que pasan las  mañanas

un monstruo que ha encontrado ver en el cielo días venideros

uno que imagina que algo bueno se aproxima

y ese algo lo vive a diario

porque ama, de una manera extraña, estar rodeada de un montoncito de gente

y ser acechada con preguntas

y ser el monstruo que los asusta cuando se portan mal

ser el monstruo cansa

me duelen los dedos de escribir,

mis ojos, de estudiar

mi espalda, mis piernas

me duele el corazón cuando pienso en un adiós 

o en alguna encrucijada 

que me lleve a un camino, donde tenga que volver a empezar

y ser nadie

absolutamente nadie

martes, 22 de abril de 2025

previo a perder el timón

en la niñez)

veíamos la pequeña flama y

jugábamos a quemarnos las yemas de los dedos

sin sentir el dolor del calor


todo el amor que guarda un colchón hecho en ruinas


prisión atemporal,

creciendo, encarnada

sin fruto


algunas mentiras piadosas 

                todas las ruinas de una canción

                            yo me fui con tu nombre por la tierra


sucede que estoy agotada de escribir

-qué puedo contestar-

cómo nacerán mis preguntas futuras

tengo miedo de que mueran en el vaivén de las dudas


                                                sólo cuando pienso en la despedida,

                                           los tropiezos emanan un amor desmedido

                                    que se escribe sobre papeles de abanicos rotos 


cautivada, presenciando el vuelo de la trinidad

tres mariposas blancas, de color azul al filo de sus alas

revoloteaban por mis pies

y yo no supe mas, sino que el sol me quemaba

el pensamiento

la piel curtida, de maltratos y punzadas

del espíritu que peregrina errante 

convencido en la esperanza de encontrar calma

de que le espera la quietud


un viento fresco, solía entrar por la ventana, a la noche

descubierta y desprotegida, con una lámina de zinc 

haciendo el fuerte, la barrera ante las miradas nocturnas

la malicia de la madrugada

cuando las voces se arraigan a la corriente del aire

la locura que pasea perdida, intentando hallar su voz


solíamos jugar con la llama de una vela

a cruzar los dedos índices rápidamente

evitando sentir el calor de la pequeña flama


dentro residen las ruinas

de la llama premonitoria, 

cautelosa, de los años




lunes, 7 de abril de 2025

A mi viejo

si suena una salsa,

a cualquier hora

la imagen de mi padre acude al instante

el sonido de las máquinas de coser

sus rizos secos, su cola de caballo que ya no existe, 

que cortó, y con ella se fue la mitad de su ser

todo él, 

llega tan rápido 

cómo la indiferencia 

que me impide hablarle 

suena, fuerte

y yo pienso en mi viejo

cuando llega la orquesta

y yo digo, para mi: oye esa salsota

y pienso nada mas que en mi viejo

ningún otro pensamiento sucede

sólo él, 

mis tardes con él

cuando aún bailaba sentado

y cantada cosiendo


yo extraño a ese viejo

ese era mi padre

quien me abordaba con preguntas

y me enseñó el oficio de sus manos


en este mundo, que me acoge

sin preguntarme nada


sábado, 1 de febrero de 2025

presentimiento

 tengo unas punzadas malditas en mi corazón, es ansiedad, me curo la curiosidad por saber más sobre esas punzadas

veo a mi madre, puteando a la cocina porque no funciona como debería funcionar,

veo que no sé cuánto va a durar, 

pienso, dos veces

algunas cosas, detenidamente,

pienso en que tal vez me equivoco, en que dentro de unos cuantos días cumpliré treinta

en que mis viejos envejecen

en el árbol que aún existe allá detrás en el patio, resucitado de diferentes muertes

de diferentes machetes ha sido amputado, y vuelve a la vida, verde, 

cada vez con ramas mas débiles que en sus otras vidas, pasadas

como cabellos que se caen, porque envejecen

como cuerpo que se rinde

gradualmente,

poco

poco.

Sin que nadie note, que está

siendo vencido por la propia mano que le hizo nacer.

Cómo cabellos caeremos,

si la virtud es tan profunda

como las raíces de mi árbol necio. 

miércoles, 29 de enero de 2025

sobre un árbol incompleto.

 Bastó con ver mi dibujo de árbol incompleto, un árbol de ramaje extraño situado en la casa -lo recuerdo difícilmente-, mientras tanto, reconozco en mí esa voraz necesidad que me ha envuelto y que tiene que ver con volver a escribir. 

Hube de pensar en todas las alternativas del pasado, que dejé ir, y ahora dan vuelta en esa voluntad que yace atropellada en el umbral de mis sueños (¿cómo es que les dicen?, sueños por cumplir). 

Ese horizonte irreal que miro con ansias, enteramente llena de miedos. 

Me pregunto qué será de mi viejo, pensar en él, equivale a sentir la culpa cayendo sobre mis hombros. Tan solo debo ir a recorrer ese camino, y verle. Preguntarle (de pronto) por los viejos años del cuartel o de las cruzadas en bote a través del río; de su abuelo o de las tortas de vaca que vendía como abono para fertilizar las pequeñas tierras de los patios;  de su padre, quien construía unos muebles toscos, de madera gruesa y pintados siempre de un blanco entrelazado con vidrio de alto gramaje. Vidrios duros, como él mismo. Como su padre, como sus palabras inútiles y anticipadas. De amor abstracto.

Me pidió que le dibujara lo único que sé dibujar, un par de árboles torcidos. 

Pero él dijo: un árbol sin plantas

¿Sin plantas? le pregunté así con esa cara mía que me define, entre una carcajada que quiere salir y la correspondiente sombra de una incógnita. SI, me dice. 

¿No será sin hojas?  un árbol seco, ¿no?

SI, me responde. 

Y me trae un marcador amarillo, porque el amarillo es el color del hallazgo según mi yo artista.  Ya saben, ese detallado sobre la postura antropológica, armadura con la que enfrentamos al mundo.

Y él, ese pequeño ser humano, me había pedido que dibujara algo para él. 

El mismo niño que fue hacia mi una tarde para pedirme que le ponga una curita en el dedito que usa para señalar, el dedito que está mas allá del dedo que le enseñé a usar para mostrarle a su hermano mayor que con él no se juega. 

¿Vuelve a crecer? 

- Si, pero primero duele.

No vuelven en el tiempo las tardes en la casa con el piso de madera, leyéndoles burlesca y ficticiamente un cuento de Tom Sawyer (un niño mentirosísimo). No vuelven las tardes donde "jugábamos a dibujar", luego dejó de parecerles gracioso. ¿Qué tiene de gracioso dibujarnos deformes?. 

Tengo miedo de extrañar el pasado. 

Tengo miedo que los dibujos de un árbol incompleto se tornen en cosas que ni siquiera tuve ánimo de empezar. 

Tengo miedo apenas salgo, de que el cielo me habite entera. 

martes, 14 de enero de 2025

tentativas para un posible ataque de pánico

algunos días siento una cercanía con la muerte

está por ahí, en esa probabilidad (una flemática tristeza estoica) 

al final del día, de pronto me alivia saber que no sucedió

que no ha ocurrido algún suceso terrible que me lastime

que separe lo que soy, de mi cuerpo

que me hunda. y me pierda en estériles transparencias

que me calle, en manos de quien es gobernado por la malicia 

tengo miedo, unos cuantos miedos

por qué tiene que doler, incluso para irme

quiero que sea tranquilo 

quiero no darme cuenta que ya no estoy en este mundo 

sábado, 11 de enero de 2025

desbaratar los malos recuerdos

una escritura en busca de su traición 
[ en la estancia de la dramática geografía de una montaña ]  
poblado de incertidumbre y de miserables relatos

Barrancos

quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...