miércoles, 30 de octubre de 2024

sobresalto

 Cuál sería el problema de amar a desmedida 

tarea insensata querer a otro

fatalidad

                                                                                                                                                    que recae

                                                                                                                                                en las noches

mis noches

tarea nocturna, olvidar

pedazos de noche

martes, 22 de octubre de 2024

contando pinturas en la autopista

 me ha devuelto las ganas de dibujar

el ímpetu para escribir, dos o tres datos curiosos

unas ansias por conocer la textura del papel

lunes, 21 de octubre de 2024

un pedazo de noche,

 cerrar   los ojos, aún palpitantes

intentando calmar las punzadas,


ninguna lágrima ha llegado tan profundo

ni se ha llevado consigo las imágenes atiborradas de oscuridad 

domingo, 20 de octubre de 2024

este mundo que me acoge sin preguntarme nada.

en la lectura nocturna de mis ideas

  pronunciarte, me desarma.

                                intuyo una trampa escondida en tu segundo nombre


un ventarrón, debajo de los huesos,

debajo de los huesos del pecho

me empuja, 

puede con todo el peso 

de lo que soy


pecando en la fatal tarea de poetizar, el mal menor

mecida, 

atrapada en la malicia escondida de tus ojos rasgados 

como un papel roto a la mitad 

porque hubo de errar en las palabras contenidas 

dentro del espacio figural 

                                                                            (apunte)


yo solía tener

un sueño 

recurrente

durante la

adolescencia

cuando aún 

dormía con

mi mamá

y sus pesadillas 

se juntaban con

mis sueños de escape


quería irme de casa

lejos de ella, 

lejos de ese enojo encarnado en su frente

lejos de sus sonidos

lejos de ella y su modular intocable

lleno de adornos frágiles

su rencor, su dolor juvenil

de la maternidad que le

robaron


yo soñaba que vivía en una casa muy grande

con un esposo muy guapo y alto,

al cual no le puse nombre,

ya casi no recuerdo, 

lo había imaginado a detalle, 

cada espacio de la casa,

ya no recuerdo cuándo dejé de soñar

que encontraba el amor.


—Por las noches, aquel mundo desbocado se calmaba

en la niñez) veíamos la pequeña llama

y jugábamos a quemarnos los dedos

sin sentir el dolor del calor

un dolor seco como un pellizco inesperado


siento que podría dibujarlo

si tuviese el color azul, amarillo

y la transparencia de la llama


siento que podría quemarme

en estas ruinas

que persisten

que no doblegan ante el calor del cielo


conozco ese espacio que separa la escritura de lo que es cierto y lo que podría ser,

las casas están tan juntas.






martes, 15 de octubre de 2024

anímula


Tu recuerdo sería ese posible jardín que me prometiste

Cuando aún no sabía la imagen de tu rostro, tu persona.





domingo, 13 de octubre de 2024

no correspondida


 detrás de las ramas, 

los tropos de un escenario recurrente

pieza demiurga de todo el fatalismo 

de toda la cronología, de un relato

colmado de pausas


escondida allí en la tierra siempre húmeda

la tonalidad obscura 

de la dulzura 

de una muerte pedestre 

del único testigo

de una infancia

corroída 

luego de una cortina 

que volaba y volaba

escondiendo a a ratos


razones sobre lo que busco



sobre el lenguaje torcido de las ramas,

Había quedado a la vista una montaña rebanada, de bombardeos nocturnos o tardíos, no puedo estar segura. Pero he oído algunos a ciertas horas. 

El concreto subía a medida que el cielo se abastecía de una mirada inferior, finita. 
Hasta que otras formas se erijan en un parpadear, engaños del vaivén de caminos y el tiempo. 
Hubo unas láminas cortantes en lo que ahora se suponen hojas de escritura, así mismo punzante a medida que se reconcilia con su transparencia. 
Unas palabras que no logran adivinarse, ni leyendo los labios, allí donde antes cruzó una corriente fresquita que viajó solita hasta los recovecos del ser. 
Y se llevó todas las hojas de una escritura, que no nace, no nace y se niega a llegar a la ruta trazada en las palmas, roidas en la piel que le embiste por encima, como una cualidad de lo rugoso, como símbolo del tiempo. 
Una suavidad que, recorrida, me recuerda a la espalda de mi abuela, quien me pedía le diese un masaje en su piel casi lunática. 
A veces la pienso en mi sala, a veces casi nunca, la pienso como un recuerdo lejano, traída con la tierra que me reviste cada mañana, el polvito amarillo de la tierra recién sonsacada, revuelta con el aire, de ese cielo mezquino que no muestra ni un ave. 
Cuando ya no haya aves en el cielo, pediré dos veces a Dios que por favor, me revista, que me cubra completamente de tierra, como las letras a mis hojas. Y si no escucha, lo escribiré, y se lo mostraré así en el idioma de las promesas lejanas.

miércoles, 9 de octubre de 2024

(alguna queja sobre la rutina a poco tiempo de subvertirse en monotonía, aunque la monotonía sea un fragmento de la rutina, que magnificado, parece un lío interminable)

... los kiwis parecen testículos, o me recuerdan a un par de testículos que, a estas alturas de mi vida no logro asociar con la imagen de alguien. Ha sido arduo el camino, de kiwis estrellados, ha sido patético, los intentos, imposible pisar freno en los veintes. 

Una cantidad enorme de mentiras blancas me revisten, ahora mismo no sé quién soy, ahora mismo no tengo siquiera una ligera porción de necesidad por desvestir todo aquello que he arropado, sutilmente. 

La mentira del arropamiento. 

El ocultamiento.

guardo una extrañeza por ese río, 

E    X    T    R    A    Ñ    E    Z    A

terrible fragmento aunado entre dos polos,

uno me arranca de la cama,                                                    otro me entierra en la incertidumbre, 

uno me abruma en la necesidad de salir corriendo,             otro me calienta la piel con pelotazos perdidos
uno me hace contar los pasos, estoy harta                            otro me hace angustiar por no hallar el                                                                                                                 autocontrol

me pregunta a diario si debería,                                            me arroja a la mañana polvorienta

seguido de las garzas, 

seguido de los perros madrugadores, 

después de la señora que lleva a los niños muy despacito en la moto

uno de ellos con un corte bien feo, y una mecha en la frente que lo deja igualito al amigo de Snoopy, 

La senõra con la muchacha (nunca van calladas, yo creo que han de ser amigas)   

El gordo enorme de dos metros de ancho, 

- Buenos días le dije una vez, sin querer. 

- Buenos días, me dice a diario.

El negro hediondo que se rasca el culo y anda sin zapatos merodeando el paradero. 

El loco Hugo. Ya no recuerdo su rostro antes de volverse loco. Cuando sólo era un cualquier Hugo. 

Lo volvieron loco. 

El señor con la nariz desbordada en piel, que escupe cada tres minutos como si se tratara de una carrera para ver quien pudre mas rápido el ambiente.

La señora con estrabismo que me devolvió el pasaje que le presté.

La pareja patética que no combinan ni a palo, pero ahí van creyendo en su porquería de amor, con sus peinados tontos, y su taxi tonto que los recoge a diario.

La otra pareja de ridículos, abrazados, como si se fuesen a perder. 

El gordo con buenos modales que siempre viste chompas de marca,

Mi madre a doscientos pasos mas atrás, empeñada en perseguirme,

Las garzas, viviendo como ratones.

Los ratones, viviendo como iguanas.

Las iguanas viviendo como escapistas. 

La gorda que vende coladas, yo sé que se llama Inés.

La maldita tierra amarilla de relleno. 

El maldito tubo subterráneo, o cómo se llame, lleva meses allí. 

La dignidad atropellada, debajo de las llantas del bus que se fue se largo. 

Todo está al tope, 

y cuando parece no haber espacio, allí está el reverendo chofer con su reverenda ceguera optimista diciéndome que avance, que no me quede en la puerta. 

Que no me pisen.

que no me aplasten,

que no me toquen la piel, que no me rocen, que no me miren, que no me hablen, que no me respiren en la nuca, que no me hablen, que no me hablen, no me hablen, es mucho pedir estar en silencio. 

Como el silencio de mi viejo.


Yo también majé lodo, me dijo hoy un gordo.

- cuánto tiempo lleva viviendo aquí, me preguntó como para terminar de matarme.

- Toda mi vida. (pedazo de metiche)



                                                                                            

domingo, 6 de octubre de 2024

efecto Rulfo,

 se desvanece como hálito 

agitado

que no tiene dónde recaer 

**

[si amanece y el cielo está despejado

sin una sola nube este]celeste]celeste]

celeste]celeste]celeste]celeste]celeste]

entonces tal vez haya una oportunidad

una señal, diría quizá... una metáfora inmadura

sobre las dudas que emergieron

precisamente, por hallar todo despejado


tarea difícil es reconocerlo

no hay un paradigma que aterrice como

una figura alterna, 

para comparar

para descifrar

cuál es el lado ambiguo

cuáles son las palabras que no quieren formarse

cuál es ese lenguaje de las piedras

que arrojas para luego esconder la mano

la misma que pinta tu analogía 

{de la supremacía este]celeste]celeste]

este]celeste]celeste]  de la naturaleza} 

incontables 

en desmesura

del lenguaje ilegible;




sábado, 5 de octubre de 2024

trepanaciones tempranas,

 


fondo celeste, cielo.

es como para llorar siglos enteros

pero de qué serviría llorar 

                                        siempre se llora por uno mismo

                                                                y no por los otros

                                                                            no por ellos

saben que la vida no vale la pena 

pero no se han preparado para no recibir sus golpes

duele mas la realidad que el golpe

porqué no he de estar convencida

de ese calor, como atardecer

cayendo confundido en unos cuantos matices

reflejados en esa pequeña porción de río 

                                       visto desde el puente

                                luego de una jornada que me ha quemado la frente

                            que me ha hecho sudar las axilas

                        que me ha hecho llorar al medio día 

                    que me ha hecho fruncir el ceño

                que me ha hecho decir todo lo que quiero

            a quienes quiero

yo los quiero chicos, pero sus acciones... (les digo, y diré)

siempre equivocada, en la pedagogía del anti error

también tuve tu edad, les digo, como queriendo pasar de astuta

tú me recuerdas a mi, he dicho

no puedo recordar quien fui

pero alguna pista me ha dado, ese 

futuro sujeto autocrítico, les digo

como queriendo sonar a alguien

quien pretende enseñar lo correcto

viviendo en la indecisión




jueves, 3 de octubre de 2024

un despertador que no es gallo

para Fernando, el loco de mi barrio, uno que antes hubo de ser Michael Jackson, y mas que The Jackson 5, le metieron fue 5 puños en la horripilante máquina que tiene como cerebro, albergue de un terrorífico subconsciente, no sé quién le persigue, quién le mata, quién le quiere quitar la cama, no sé por qué escupe demasiado y de su boca salen sonidos como una especie de ademanes por simular rabia, mas que rabia, berrinche. Nada de esto le hubiese pasado en caso de haber escuchado a su madre cuando sólo le pedía  que sea considerado, que no llegue tarde a la noche, que no grite así a la vida, que la espanta.

ese grito que no se quiere ir de la calle

y no deja que borremos su presencia de nuestros sueños


martes, 1 de octubre de 2024

tepranacion

 


Ya no hallo tan cercana la nostalgia

Pero si logro reconocerla aún

Entre palabras encontradas en caminatas

De caminos que antes hubo de ser nuestros


Yo sabía algo sobre la trampa de la rutina

De ese recorrer, de ese vaivén 

Que los caminos no son sino los testigos

Y uno, relegado nada mas que a un elenco

Nada hay que hacer

De pronto se cierra el telón,

La función ha acabado

Tu función, tus lineas, tu teatro


Yo sabía algo sobre ese café de máquina

Y esas conversaciones, furtivas en apariencia

Ahora, recordadas lejanamente

Yo sabía que, muy en el fondo

como esos lechuguines ahogados 

que debajo, estaba la raíz

debajo de todo el fango, 

del sedimento

sinuoso

ruinoso 

estaba escondido el significado de tus palabras

repetidas, cual loro

ignorando su significado

materia fundamental

para comprendernos, entre miradas

repasadas 


Lejos están esos escritos

De volver a pertenecerme

Como el agua a la tierra

Que guarda la humedad

Debajo de miles, miles de años


Yo he estado aqui por muchos años

Repitiéndome bajo el mismo nombre

Que transfigura en la torpeza 

En la incerteza 

En la caricia, para sí mismo

Que extraña a la niña recostada sobre las tablas

El suelo

Cimiento maltratado de los mas nítidos recuerdos. 

Barrancos

quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...