como calor sentí ese instante cuando me dí cuenta que el dolor es el motor de mis
palabras automáticas.
un calor reconfortante,
que sigue y niega sus propias pisadas malsanas.
como calor sentí ese instante cuando me dí cuenta que el dolor es el motor de mis
palabras automáticas.
un calor reconfortante,
que sigue y niega sus propias pisadas malsanas.
hoy tengo el dinero contado, no sé cuánto va a durar
comer es lo necesario, no sé cuánto va a durar,
ayer conversaba con mi hermana, me pedía lo mejor para mí, que elija bien me sugirió.
No sé cuánto va a durar.
Ayer llegué y mi vieja había estado esperando por mí, no sé cuánto va a durar
Sé que por ella debo perderlo todo, de ser posible, las ansias.
En un terreno verde caí, caminé, el sol me cayó encima y no me quemaba, tampoco me dió fuerzas
continué cuesta arriba siguiendo al gringo y al azogueño espiritual que me curó el mal aire,
pensé en repetidas ocasiones mil maneras en que el bus podría volcarse, para todas las posibilidades estaba lista,
el camino era oscuro y yo iba dentro del transporte flotando, sin nada para leer porque estaba oscuro por dentro,
llegué a casa y mi animalita estaba quieta, sin ánimos de tirar la puerta, le abracé y le besé el hocico
escuché un par de canciones y entre esas tú,
luego te fuiste, y me fui
no sé cuánto va a durar,
tengo unas punzadas malditas en mi corazón, es ansiedad, me curo la curiosidad por saber más sobre esas punzadas
veo a mi madre, puteando a la cocina porque no funciona como debería funcionar,
veo que no sé cuánto va a durar,
pienso, dos veces
algunas cosas, detenidamente,
pienso en que tal vez me equivoco, en que dentro de tres años tendré treinta
en que mis viejos envejecen
en el árbol que aún existe allá detrás en el patio, resucitado de diferentes muertes
de diferentes machetes ha sido amputado, y vuelve a la vida, verde,
cada vez con las ramas mas débiles que en sus otras vidas, pasadas
como cabellos que se caen, porque envejecen
como cuerpo débil que se rinde
gradualmente,
poco
a
poco.
Sin que nadie note, que está
siendo vencido por la propia mano que le hizo nacer.
Cómo cabellos caeremos,
si la virtud es tan profunda
como las raíces de mi árbol necio.
importa poco qué hagas,
_______ lo que sucede,
_______ lo que guardas,
-letras, palabras, pasados.
sé poco,
elegí acompañarte desde esa noche de música fatal.
Elegí oírte.
porque también he errado en caminos torcidos,
elegí oirte, y espantar lo malo que nos aceche.
No tuve miedos.
Elegí seguir el camino incierto,
haciéndonos paso.
Espantando la oscuridad necrosa.
Ésta soy yo, divagando en la posibilidad de ser acompañada.
Estoy creyendo, una vez más.
Con un pilo de angustías y malas decisiones tras de mí.
Un pasado atorado en nuestras líneas.
quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...