jueves, 15 de enero de 2026

Barrancos

quisiera despedirme

pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio.

quisiera despedirme de mi, como un <<chau hasta pronto>> de lo que fui 

la que soy, se desea otra, y la que fui, desea volver (al menos eso descifro desde la lejanía de su ademán nostálgico)

quisiera despedirme, como si arrojara lo que hice de mi en el pasado, por un barranco no muy alto para poder verle de vez en cuando, a una distancia prudente para no recogerle  y para no distinguirle mas que en una figura borrosa, en la distancia. 

ahora, la escritura adviene como un espacio ordenado donde puedo predecir de manera definida los temores próximos, y los viejos miedos se van, como esos perros callejeros, errabundos, vagabundos meditabundos, oriundos del fondo del barranco. 

y se van caminando, esperando el hallazgo entre un montón de escombros de lo "arrojado del ser", una cojudez existencial que te bordea en las noches (largas) cuando una criatura dentro del vientre te dificulta dormir y respirar. 

pienso entonces en el perrito callejero con el rabo ensortijado, cholo, color ocre, hocico negro, rajudo, patas con cayo, porque, en efecto es callejero y medita caminando de norte a sur esa calle estrecha al final de un barranco; un barranco poblado de árboles secos casi perpendiculares, viendo directamente hacia el final, hacia donde cae todo lo arrojado desde arriba, donde nadie asoma la vista por temor a la tierra blanda, donde unos pocos hacen sus casas con palos flacos aferrados al cimiento del barranco, y las fundas de basura hacen un confeti colorido  en la inclinación del barranco, y flamean junto con las ropas también arrojadas, y toda la podredumbre que alguna vez sirvió de algo. 

y están los arboles secos, aferrados a sus raíces enterradas en lo árido, en la difícil tarea de adelantar su propia caída y decirse adiós a sí mismo, sin sospechar que sus raíces podrían resurgir, o la tierra que lo sostuvo terminará por enterrar todo lo que ha sido. 

#bitácorademicaída 


lunes, 13 de octubre de 2025

de Sol ación.

He dejado acumular un poco

la tierra que entra con el viento

por lo general, en las tardes

cuando no estoy.


Solía no estar,

cuando volvía, mi cama estaba recubierta de una ligera capa de polvo negro

acompañado de hojas secas, retorcidas por el sol

pero aún guardando algo de su color amarillo, 

del color al que tornan antes de caer a la tierra

o ser llevadas por el viento.


Esas hojas vienen de mi árbol,

de mi viejo árbol atrapado en el patio,

arruinado de tantos inviernos inciertos

derruido, de a poco, por la propia mano que lo sembró.


Y hoy me di cuenta que he dejado acumular un poco

esa ligera tierra que entra con el viento, a través de esas ranuras que bordean la casa.

Y lo he visto mezclado con algunas hebras de mi cabello, 

que se me cae, ahora un poco mas.


He visto cómo se instala el polvo, 

porque ahora, las tardes las paso aquí

estuve esperando que sucediera

fue muy rápido, y consigo la luz

y las hojas secas,

y no pude evitar sentir desolación

o miedo 

a que un día todo eso me recubra por completo

y me atrape

y no pueda hacer nada, 

aunque sea un sueño. 


miércoles, 8 de octubre de 2025

nombrar lo desconocido

Recogí mis cosas, las que guarde en mi casillero por años

un montón de papeles, dibujos de los niños, lápices, crayones, 

pinturas, pinceles, ramas, borradores, hojas secas, cartas,

obsequios extraños (como un pedazo de roca), muñecos de masa moldeable 

canastas con lápices extraviados, marcadores, pinceles robados 

pergaminos de dibujo

propósitos para el año lectivo

informes, registros, trozos de cartulina

y finalmente, la foto mía, de mi niñez, que usamos para un juego de “adivina a tu profe”

que luego hube de pegar pobremente en la parte exterior de mi casillero, junto a unos stickers de un par de raperos y mi membrete escueto donde estaba escrito mi primer nombre (un trozo de cinta de papel).


Luego, metí todo en un bolso, 

y me pareció que dos años habían pasado volando

y no los vi pasar, ni venir

y me pareció muy poco

sentí un leve riesgo de arrepentimiento

recordé aquellos días no tan brillantes

y seguí con mi plan de fuga. 

De huída. 


Me despedí de algunos cuantos, entre lágrimas, por supuesto

es difícil contenerse ahora, con todo el lío de las hormonas alborotadas.

Y me fui, confesando que los quiero.

Yo aprendí a amar, de diferentes formas.

Y tal vez, creo que esa fue la lección más importante. 

Amar y ver crecer.

Amar los cambios.

Amar el caos, el desastre, las lágrimas, 

los esfuerzos, los consejos, las desdichas, 

el ruido incluso, los tonos fuertes de voz,

las caídas, las derrotas

mi derrota.

Me derrotaron 35 niños. 

¿O yo me rendí? 

(es lo más probable).

Incluso, podría llegar a amar esta ruina.


Me fui de ahí, con las palabras de unos cuantos alumnos

las palabras necesarias para no sentirme tan derrotada

o abatida por el adiós, porque no sé despedirme

De hecho, no sé decir adiós.

Yo sé que recordaré sus nombres, por siempre.

Un profesor jamás olvidará el nombre de quien tocó su corazón.

Y mucho menos, de quien le trastocó las fibras de la paciencia.

Ahora, no sé si yo habré sido una buena profesora.

Estos años fueron pocos, y quizá, sólo haya llegado hasta la entrada del camino.


Me fui porque tengo algo entre manos.

Algo está creciendo en la mitad de mi cuerpo.

Y tuve miedo de ponerlo en peligro.

Porque jamás hube de sentirme tan vulnerable.

Y jamás había sentido que yo, ya no era yo.

Pues ahora, alguien a parte de mi, me escuchaba por dentro

Y sabía mis pensamientos, y conocía mis temores

o los percibía

en el lenguaje de lo posible, a través del instinto.


Entonces, tuve miedo de asustarle

Porque el coraje me acecha y a veces, una tristeza cojuda suele alcanzarme

y bueno... la cobardía me abraza con engaños

y las palabras que rondan mis locuciones propias,  a veces lastiman

Nada lastima más, que las injerencias que emergen desde lo mas recóndito de uno mismo.

Una intromisión que te deshabilita y te deja desarmado, ante ti mismo.

Es fatal.


Entonces, decidí irme.

Antes de romper otra tarea, antes de que mi voz suene extraña.

Antes de despertar al monstruo menor, al que poco a poco fui derrotando

Entendiendo la derrota como el arrullo del enemigo interior.


Tengo miedo, enteramente.

No había sentido jamás que no encajo

¿Será esta la premisa?

¿La duda existencial primaria de ser madre?

Junto a un coraje absurdo por todo y para todos

que me acompaña a diario, excepto por las noches,

cuando sólamente soy yo, y mi criatura 

¿Qué estará sucediendo?

Allí dentro, tantos golpes

de izquierda a derecha, 

Este es su lenguaje, el lenguaje del nocaut intrauterino.

Si me golpea es porque vive, si se mueve es porque existe

Y me duele, y me asusta

esta forma de amar que estoy conociendo y apenas sucede...


Me preguntó un alumno, en una de mis últimas clases de filosofía

(un alumno que siempre me sacó canas verdes por sus constantes onomatopeyas hechas con el hocico, y por sus respuestas atorrantes)

Si usted  pudiese definir el amor en UNA SOLA palabra, ¿cuál sería?

¿Una sola? le respondo… preguntando, así con ademán de pensar la respuesta real mientras respondo torpemente.

SI, UNA NOMÁS.

Ahora, ahora es dolor. Le digo.

Y luego, este rufián me dejó pensando...

así como tarea para la casa.


Amar, duele el cuerpo, 

duele el vientre, duele el cansancio,

duele no saber cómo amar

duele no saber cómo será

y duele no encontrar un nombre

para nombrar lo desconocido.


miércoles, 1 de octubre de 2025

Vero, una profe de lengua muy particular.

 Cuando te conocí, pensé: Ah, esta es la ruda del colegio. Y es que con tus botas, tu moñote arriba, y el vozarrón que te cargas encima. Ni modo.

Ahora, sé que no es rudeza, es una virtud de la fortaleza que viene consigo (con la actualización de sistema que te ha hecho la vida, cada tanto). 

Quisiera agradecerte de otra forma, no solo con palabras (que a veces, de mi parte, son ausentes), pero la vida ya me hará una actualización mas adelante... entonces, sabré valorar mejor cada presencia, cada encuentro, cada amistad, incluso cada problema. 

Pero, haber, qué es lo que tendría que agradecerle a esta señora... mucho. 

Las veces que sentí tu apoyo y tu respaldo, fueron muchas, y muy necesarias. Siempre tuviste una respuesta a mis preguntas, y eso sólo lo logra una man que ya ha pasado por tantas. Te agradezco por compartir lo que sabías, que en otras palabras, equivale también a compartir lo vivido. 

Yo sé que esto ya lo sabes, pero no está de mas decir que eres una gran maestra. Y seguramente has de estar pensando: obvio. 

La vida nos hizo coincidir y siento gratitud por cada encuentro y experiencia vivida, por cada conversación, lío, desazón, carcajada, secretos, maldades, desahogo, salidas improvisadas, trabajo en equipo, desgracias, buena fortuna, playa, frío, caídas, idas y vueltas. De todo aquello está envuelto mi corazón. No tienes que hacer más, lo mas grato es saber que aunque ya no nos veamos todos los días, serás una persona que tiene su lugar separado en mi espíritu, y en mis recuerdos, como una man bacana. 

No dejes que tu nobleza y la bondad selectiva (jajaj) que tienes, se extingan. Una persona como Vero, que suba y baje Macchu Picchu, coja, no hay dos en la vida.  

Cuídame a mis muchachas flacas, te lo pido. 


Helen (con h de historia)

Cuando te vi por primera vez, no te voy a mentir, me dio mucha risa tu peinado, pero me contuve. Pensé, esta chica... tiene una vincha muy grande. Pero así mismo, pude intuir una gran luz en ti, por eso me atreví a decirte "no dejes que apaguen tu luz, tu brillo". 

Me hubiese gustado ser tu compañera de trabajo por mucho mas tiempo. Y no me quiero ir sin antes escribirte unas palabras que puedas revisitar cuando quieras, o cuando nos volvamos ingratas y quieras recordar nuestro lazo... porque el tiempo actúa sobre uno de  formas extrañas, y nos cambia, y a veces no depende de nosotros, sino de la voluntad y del ánimo. 

No sé cómo estaré de ánimo, de voluntades, de luz o de brillo, luego de irme. Pero volver tampoco es algo que esté considerando. Sé que parte de mi decisión va a recaer en ti, y agradezco mucho tu comprensión cuando te lo conté por primera vez. 

Eres una man de esas que casi ya no se encuentran, créeme, eres una mujer valiosa, además de inteligente y fuerte. No olvido todas las veces que me contaste por aquello que tuviste que pasar, y sólo lograba ver en ti a una mujer que aprendió de las lecciones, y que está preparada para cualquier reto que la vida le interponga.

Estoy muy contenta por ti, porque eres una gran mujer y te admiro, como profe y como amiga, creo que llegamos a coincidir en muchas cosas. Todo eso, se volvió algo valioso para mi, y es con lo que me voy, muy bien guardado en el espíritu. 

Recuerda, que para dar clases de filosofía, hay que sentir el pensamiento ajeno con el alma, conocerlo mas no con la mente sino con el corazón. Confío en que harás un excelente trabajo y sabrás encaminarlo a tu manera. He hecho todo lo posible por tratar de menguar la dureza de esta transición. 

Pero, no nos pongamos tristes. Estamos vivos, y yo tengo una vida dentro de mi, sé que ese es mi motor para seguir adelante. Nos seguiremos viendo. La vida nos seguirá juntando, y sé que además la vida tiene muchas promesas que deberás hallar, con paciencia y nobleza. Diosito te cuida, tus seres queridos te cuidan, no pierdas la fe, la esperanza, y la bondad que te caracteriza. 

Te quiero.

Y como te dije, desde el principio supe lo grandiosa que eres. 

No pierdas tu brillo, tu luz. Vales muchísimo, no tienes ni idea de todas las buenas sorpresas que te esperan en el futuro. Puedes contar conmigo, puedes volver cuando necesites. Cuida a tus niños, ten mucha paciencia. Cuida a los míos, aunque sé que probablemente me olviden en unos días. 

Sé buena, actúa con cautela, y siempre con el corazón por delante. 

Te agradezco por todas las veces que me escuchaste, y por todas las veces que quisiste que yo te escuchara , porque confiaste. Gracias por tu tiempo, por tus palabras, por tu dinero jajaj, por tus risas, por tus consejos, por tu preocupación, por tu ánimo, por tu cariño, y sobre todo, por haberte encontrado en la sala de profes. 

Chau, cabezona. 

:p 



jueves, 25 de septiembre de 2025

no sé cómo decir adiós

 

ahora, vienen palabras un tanto cliché

o mejor dicho, preguntas cliché respecto al tiempo

y si pudiese retroceder en el tiempo

y si pudiera volver a elegir

y si hubiese...

y ninguna pregunta surte efecto, ninguna pregunta

es tan fuerte como para hacerme desistir


los olvidaré, me olvidarán, nos olvidaremos

y pronto seremos un montón de tiempo resumido

quizá, una sola anécdota.


Un montón de tiempo, que quizá no pueda contemplarse 

en alguna fotografía


yo estoy segura de que los amé

con lo que tuve y como pude

y no me arrepiento

porque así fue como aprendí a amar

y no quiere decir que esa sea la única forma, 

o que no pueda amar de más maneras

sólo que ahora, es lo que pude hacer

es lo que pude llegar sentir

y eso, es mio.

Me voy con eso en el corazón.

Y sólo cargo con todo lo bueno en la maleta.



Barrancos

quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...