sábado, 30 de noviembre de 2024

miércoles, 20 de noviembre de 2024

teoría de los ventarrones

 Se ha ido el temor de ver el cielo a través de la memoria del hueco que dejó (alguna vez) un ventarrón, a su paso. 

Ha quedado la espera de su regreso, 

de su fuerza.

y la incógnita sobre la teoría de los ventarrones quedará cerca de estar resuelta, al menos ya no con hipótesis, 

y el lenguaje torcido de las ramas, de pronto habrá de revelar esas palabras que aún no se han formado.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

un árbol sin plantas

 


me pidió que le dibujara (de hecho), lo único que sé dibujar

un árbol sin plantas


es posible que nazcan hojas
de la oscura textura, ya desecha 
debajo de las capas parduzcas
del ramaje entrelazado, 
formando una sombra,
sobre el mísero color de estos días

ya no me preocupa 
no verte mas en las texturas de la calle
ya desecha
del tramado que se adivina
como humareda
en los colores que definen
tu idea de la muerte

ya desecha, 
no hay mas que puedas hacer conmigo

quisiera saber si yo soy como el árbol aquel
sin plantas
amarillo 
confundido, figural
parecido a la raíz
mal trecho y mal dibujado
una equivocación que podría creerme
y esperaría con ansias
el brote, 
la intensidad de un nuevo color
naciendo de la sombra 

 

quizá no estemos

 entonces quise empezar a mover las cosas

para prever un posible accidente

ya que ideas sobre su muerte se me cruzaban a menudo

en el fondo, no sé si estoy queriendo evitarlo

o estoy esperando la llegada de una casualidad, 

para sufrir por mucho mas tiempo



tal vez ésta sea mi coartada 


miércoles, 30 de octubre de 2024

sobresalto

 Cuál sería el problema de amar a desmedida 

tarea insensata querer a otro

fatalidad

                                                                                                                                                    que recae

                                                                                                                                                en las noches

mis noches

tarea nocturna, olvidar

pedazos de noche

martes, 22 de octubre de 2024

contando pinturas en la autopista

 me ha devuelto las ganas de dibujar

el ímpetu para escribir, dos o tres datos curiosos

unas ansias por conocer la textura del papel

lunes, 21 de octubre de 2024

un pedazo de noche,

 cerrar   los ojos, aún palpitantes

intentando calmar las punzadas,


ninguna lágrima ha llegado tan profundo

ni se ha llevado consigo las imágenes atiborradas de oscuridad 

domingo, 20 de octubre de 2024

este mundo que me acoge sin preguntarme nada.

en la lectura nocturna de mis ideas

  pronunciarte, me desarma.

                                intuyo una trampa escondida en tu segundo nombre


un ventarrón, debajo de los huesos,

debajo de los huesos del pecho

me empuja, 

puede con todo el peso 

de lo que soy


pecando en la fatal tarea de poetizar, el mal menor

mecida, 

atrapada en la malicia escondida de tus ojos rasgados 

como un papel roto a la mitad 

porque hubo de errar en las palabras contenidas 

dentro del espacio figural 

                                                                            (apunte)


yo solía tener

un sueño 

recurrente

durante la

adolescencia

cuando aún 

dormía con

mi mamá

y sus pesadillas 

se juntaban con

mis sueños de escape


quería irme de casa

lejos de ella, 

lejos de ese enojo encarnado en su frente

lejos de sus sonidos

lejos de ella y su modular intocable

lleno de adornos frágiles

su rencor, su dolor juvenil

de la maternidad que le

robaron


yo soñaba que vivía en una casa muy grande

con un esposo muy guapo y alto,

al cual no le puse nombre,

ya casi no recuerdo, 

lo había imaginado a detalle, 

cada espacio de la casa,

ya no recuerdo cuándo dejé de soñar

que encontraba el amor.


—Por las noches, aquel mundo desbocado se calmaba

en la niñez) veíamos la pequeña llama

y jugábamos a quemarnos los dedos

sin sentir el dolor del calor

un dolor seco como un pellizco inesperado


siento que podría dibujarlo

si tuviese el color azul, amarillo

y la transparencia de la llama


siento que podría quemarme

en estas ruinas

que persisten

que no doblegan ante el calor del cielo


conozco ese espacio que separa la escritura de lo que es cierto y lo que podría ser,

las casas están tan juntas.






martes, 15 de octubre de 2024

anímula


Tu recuerdo sería ese posible jardín que me prometiste

Cuando aún no sabía la imagen de tu rostro, tu persona.





domingo, 13 de octubre de 2024

no correspondida


 detrás de las ramas, 

los tropos de un escenario recurrente

pieza demiurga de todo el fatalismo 

de toda la cronología, de un relato

colmado de pausas


escondida allí en la tierra siempre húmeda

la tonalidad obscura 

de la dulzura 

de una muerte pedestre 

del único testigo

de una infancia

corroída 

luego de una cortina 

que volaba y volaba

escondiendo a a ratos


razones sobre lo que busco



sobre el lenguaje torcido de las ramas,

Había quedado a la vista una montaña rebanada, de bombardeos nocturnos o tardíos, no puedo estar segura. Pero he oído algunos a ciertas horas. 

El concreto subía a medida que el cielo se abastecía de una mirada inferior, finita. 
Hasta que otras formas se erijan en un parpadear, engaños del vaivén de caminos y el tiempo. 
Hubo unas láminas cortantes en lo que ahora se suponen hojas de escritura, así mismo punzante a medida que se reconcilia con su transparencia. 
Unas palabras que no logran adivinarse, ni leyendo los labios, allí donde antes cruzó una corriente fresquita que viajó solita hasta los recovecos del ser. 
Y se llevó todas las hojas de una escritura, que no nace, no nace y se niega a llegar a la ruta trazada en las palmas, roidas en la piel que le embiste por encima, como una cualidad de lo rugoso, como símbolo del tiempo. 
Una suavidad que, recorrida, me recuerda a la espalda de mi abuela, quien me pedía le diese un masaje en su piel casi lunática. 
A veces la pienso en mi sala, a veces casi nunca, la pienso como un recuerdo lejano, traída con la tierra que me reviste cada mañana, el polvito amarillo de la tierra recién sonsacada, revuelta con el aire, de ese cielo mezquino que no muestra ni un ave. 
Cuando ya no haya aves en el cielo, pediré dos veces a Dios que por favor, me revista, que me cubra completamente de tierra, como las letras a mis hojas. Y si no escucha, lo escribiré, y se lo mostraré así en el idioma de las promesas lejanas.

miércoles, 9 de octubre de 2024

(alguna queja sobre la rutina a poco tiempo de subvertirse en monotonía, aunque la monotonía sea un fragmento de la rutina, que magnificado, parece un lío interminable)

... los kiwis parecen testículos, o me recuerdan a un par de testículos que, a estas alturas de mi vida no logro asociar con la imagen de alguien. Ha sido arduo el camino, de kiwis estrellados, ha sido patético, los intentos, imposible pisar freno en los veintes. 

Una cantidad enorme de mentiras blancas me revisten, ahora mismo no sé quién soy, ahora mismo no tengo siquiera una ligera porción de necesidad por desvestir todo aquello que he arropado, sutilmente. 

La mentira del arropamiento. 

El ocultamiento.

guardo una extrañeza por ese río, 

E    X    T    R    A    Ñ    E    Z    A

terrible fragmento aunado entre dos polos,

uno me arranca de la cama,                                                    otro me entierra en la incertidumbre, 

uno me abruma en la necesidad de salir corriendo,             otro me calienta la piel con pelotazos perdidos
uno me hace contar los pasos, estoy harta                            otro me hace angustiar por no hallar el                                                                                                                 autocontrol

me pregunta a diario si debería,                                            me arroja a la mañana polvorienta

seguido de las garzas, 

seguido de los perros madrugadores, 

después de la señora que lleva a los niños muy despacito en la moto

uno de ellos con un corte bien feo, y una mecha en la frente que lo deja igualito al amigo de Snoopy, 

La senõra con la muchacha (nunca van calladas, yo creo que han de ser amigas)   

El gordo enorme de dos metros de ancho, 

- Buenos días le dije una vez, sin querer. 

- Buenos días, me dice a diario.

El negro hediondo que se rasca el culo y anda sin zapatos merodeando el paradero. 

El loco Hugo. Ya no recuerdo su rostro antes de volverse loco. Cuando sólo era un cualquier Hugo. 

Lo volvieron loco. 

El señor con la nariz desbordada en piel, que escupe cada tres minutos como si se tratara de una carrera para ver quien pudre mas rápido el ambiente.

La señora con estrabismo que me devolvió el pasaje que le presté.

La pareja patética que no combinan ni a palo, pero ahí van creyendo en su porquería de amor, con sus peinados tontos, y su taxi tonto que los recoge a diario.

La otra pareja de ridículos, abrazados, como si se fuesen a perder. 

El gordo con buenos modales que siempre viste chompas de marca,

Mi madre a doscientos pasos mas atrás, empeñada en perseguirme,

Las garzas, viviendo como ratones.

Los ratones, viviendo como iguanas.

Las iguanas viviendo como escapistas. 

La gorda que vende coladas, yo sé que se llama Inés.

La maldita tierra amarilla de relleno. 

El maldito tubo subterráneo, o cómo se llame, lleva meses allí. 

La dignidad atropellada, debajo de las llantas del bus que se fue se largo. 

Todo está al tope, 

y cuando parece no haber espacio, allí está el reverendo chofer con su reverenda ceguera optimista diciéndome que avance, que no me quede en la puerta. 

Que no me pisen.

que no me aplasten,

que no me toquen la piel, que no me rocen, que no me miren, que no me hablen, que no me respiren en la nuca, que no me hablen, que no me hablen, no me hablen, es mucho pedir estar en silencio. 

Como el silencio de mi viejo.


Yo también majé lodo, me dijo hoy un gordo.

- cuánto tiempo lleva viviendo aquí, me preguntó como para terminar de matarme.

- Toda mi vida. (pedazo de metiche)



                                                                                            

domingo, 6 de octubre de 2024

efecto Rulfo,

 se desvanece como hálito 

agitado

que no tiene dónde recaer 

**

[si amanece y el cielo está despejado

sin una sola nube este]celeste]celeste]

celeste]celeste]celeste]celeste]celeste]

entonces tal vez haya una oportunidad

una señal, diría quizá... una metáfora inmadura

sobre las dudas que emergieron

precisamente, por hallar todo despejado


tarea difícil es reconocerlo

no hay un paradigma que aterrice como

una figura alterna, 

para comparar

para descifrar

cuál es el lado ambiguo

cuáles son las palabras que no quieren formarse

cuál es ese lenguaje de las piedras

que arrojas para luego esconder la mano

la misma que pinta tu analogía 

{de la supremacía este]celeste]celeste]

este]celeste]celeste]  de la naturaleza} 

incontables 

en desmesura

del lenguaje ilegible;




sábado, 5 de octubre de 2024

trepanaciones tempranas,

 


fondo celeste, cielo.

es como para llorar siglos enteros

pero de qué serviría llorar 

                                        siempre se llora por uno mismo

                                                                y no por los otros

                                                                            no por ellos

saben que la vida no vale la pena 

pero no se han preparado para no recibir sus golpes

duele mas la realidad que el golpe

porqué no he de estar convencida

de ese calor, como atardecer

cayendo confundido en unos cuantos matices

reflejados en esa pequeña porción de río 

                                       visto desde el puente

                                luego de una jornada que me ha quemado la frente

                            que me ha hecho sudar las axilas

                        que me ha hecho llorar al medio día 

                    que me ha hecho fruncir el ceño

                que me ha hecho decir todo lo que quiero

            a quienes quiero

yo los quiero chicos, pero sus acciones... (les digo, y diré)

siempre equivocada, en la pedagogía del anti error

también tuve tu edad, les digo, como queriendo pasar de astuta

tú me recuerdas a mi, he dicho

no puedo recordar quien fui

pero alguna pista me ha dado, ese 

futuro sujeto autocrítico, les digo

como queriendo sonar a alguien

quien pretende enseñar lo correcto

viviendo en la indecisión




jueves, 3 de octubre de 2024

un despertador que no es gallo

para Fernando, el loco de mi barrio, uno que antes hubo de ser Michael Jackson, y mas que The Jackson 5, le metieron fue 5 puños en la horripilante máquina que tiene como cerebro, albergue de un terrorífico subconsciente, no sé quién le persigue, quién le mata, quién le quiere quitar la cama, no sé por qué escupe demasiado y de su boca salen sonidos como una especie de ademanes por simular rabia, mas que rabia, berrinche. Nada de esto le hubiese pasado en caso de haber escuchado a su madre cuando sólo le pedía  que sea considerado, que no llegue tarde a la noche, que no grite así a la vida, que la espanta.

ese grito que no se quiere ir de la calle

y no deja que borremos su presencia de nuestros sueños


martes, 1 de octubre de 2024

tepranacion

 


Ya no hallo tan cercana la nostalgia

Pero si logro reconocerla aún

Entre palabras encontradas en caminatas

De caminos que antes hubo de ser nuestros


Yo sabía algo sobre la trampa de la rutina

De ese recorrer, de ese vaivén 

Que los caminos no son sino los testigos

Y uno, relegado nada mas que a un elenco

Nada hay que hacer

De pronto se cierra el telón,

La función ha acabado

Tu función, tus lineas, tu teatro


Yo sabía algo sobre ese café de máquina

Y esas conversaciones, furtivas en apariencia

Ahora, recordadas lejanamente

Yo sabía que, muy en el fondo

como esos lechuguines ahogados 

que debajo, estaba la raíz

debajo de todo el fango, 

del sedimento

sinuoso

ruinoso 

estaba escondido el significado de tus palabras

repetidas, cual loro

ignorando su significado

materia fundamental

para comprendernos, entre miradas

repasadas 


Lejos están esos escritos

De volver a pertenecerme

Como el agua a la tierra

Que guarda la humedad

Debajo de miles, miles de años


Yo he estado aqui por muchos años

Repitiéndome bajo el mismo nombre

Que transfigura en la torpeza 

En la incerteza 

En la caricia, para sí mismo

Que extraña a la niña recostada sobre las tablas

El suelo

Cimiento maltratado de los mas nítidos recuerdos. 

sábado, 28 de septiembre de 2024

la raíz de un camino

 antes de llegar, está ese camino

que antes hubo de estar poblado de árboles 

y en la noches, de una contínua oscuridad

adivinada, casi palpada con ayuda de la imagen diurna


nunca lo he transitado, de cerca

tal vez, sentir de cerca el olor de esa ruina

yo lo he visto, casi un millón de veces 

esa oscuridad del camino,

antes de ese cerro, antes de las ruinas debajo de las casas

antes de las escalinatas que antes fueron arropadas por una cromática sábana de basura

y algunos arboles débiles, derrotados, sostenían parte de esos matices 


yo he visto un montón de veces ese camino,

y jamás he sentido la valentía de transitarlo sola,

de buscarme líos en una de esas curvas

en uno de esos recovecos destinados al deambulismo

y a los vaivenes del cuerpo atravesando las curvas 

¿Serán acaso estas las curvas de la vida?


hoy le he visto con detenimiento,

y un montón de árboles han caído

por la mano del hombre (de los arruinados hombres)

cortados en pequeños grupos amañados para noches consecuentes

y las huellas de viejas fogatas, 

de aquello cercano al calor,

cercano a la luz, a la llama que revela

más allá, ruinas improvisadas 

donde se arrullan en la tierra

quienes deambulan para olvidarse 


yo he visto un montón de veces ese camino, 

y no conozco más que una sarta de suposiciones

elaboradas en los vaivenes, de la textura roñosa que nace en el corazón

de las ideas fatalistas de una otredad

de una idea egoísta que me aterra 

la oscuridad recorrida como cualquier paisaje vano 

arruinando los cimientos de un pasado 

incapaz de prever su propia caída



jueves, 26 de septiembre de 2024

[podría llamarle a esto] una escritura apilada de hallazgos inoportunos

En la antesala de una calle rota

antesala: lugar que recopila una serie de encuentros pasados

rota: la calle, tal vez, bajando en la nocturnidad

entonces, llegan noches en que el cielo se torna con intensidad, promisorio 

qué podría esperar... de una noche desperdigada en sueños disfrazados

no hay descanso, duelen las noches, 

y los días que aún ni siquiera asumen la idea de nacer.


Yo, alguna vez me hice una promesa

durante la adolescencia partida 

que ahora colisiona, con este, mi retrato

el trabajo está en reconocer cual ha sido la farsa 

anónima y elaborada,

en torno a los años, 

me envuelve la pregunta 

las preguntas, los ladridos

el cansancio, la nostalgia

lo que pudo ser, en potencia

evitado.


palpo mi rostro

y recaigo 

en el hallazgo inoportuno,

en el punto final de aquello

que logré concernir como un yo 


pero sé, quizá con certeza

lo que no,

lo que no podría despertar,

lo que debería continuar disfrazado,

cobijado con telas diáfanas

que me lastiman

que me revelan,

que me insinúan

que continúan allí, debajo de mi

debajo de ese ocultamiento, 

de ese mísero ocultamiento.



sábado, 21 de septiembre de 2024

sobre alguien a un costado del puente que cruzo a diario


 por si alguna tarde descubres la necesidad de saber quién soy, estoy acá, en palabras simples, escondidas.

tal vez con suerte, en el futuro, un escritor de prólogos quiera describir o interpretar subjetiva y equívocamente todo lo que aquí se halla desperdigado hace tiempo.

Todavía, en los renglones de lo remoto.

una fuerza, afuera de casa

que movía la ropa, las hojas

los cocos (un poco)

las ramas de carambolas

que aún persisten en las escenas de unas memorias viejas que intento no descuidar

porque sospecho que allí reside alguna respuesta,

quizá debajo de las piedras,

por ahí donde alguna vez hubo huevos, 

o debajo de lo que antes fue un canalito de agua,

sobre la tierra que alguna vez sostuvo una fuerte inundación 

allí mismo, donde descansan los restos de todos mis perritos

que de pronto me ladran las pistas,

y Pola aúlla porque es la única que entiende el idioma lejano de la muerte. 

Qué necesidad de llorar hasta el cansancio

qué necesidad de hacerme una sola con la tierra que me conoce los pies chiquitos de la niñez,

y mis deseos derruidos de una estancia tranquila 

lejos de este pasaje, a lado de una tierra que por mucho tiempo

fue enredadera de algo parecido a las frutillas, y atajo de diminutas culebrillas que atontaron a mi madre.

viernes, 20 de septiembre de 2024

terroncito de azúcar

una vez mas "lo haré por ti" de Paulina Rubio

si, porque te quiero, porque te creo

pura huevada, esto de planear futuro

cerca acompañándonos


qué debería hacer

si al final, sin ser lo que se supone que podríamos ser

esa indiferencia al final del encuentro

me mata

me deshila las costuras 

de la rotura

del parche semicosido que me hice

intentando sepultar la conjetura

de un pasado no tan remoto,

mas bien recoveco

muy, muy mal correspondido.


no sé si encuentres ese mango que te guardé

verde, verde como ese cariño rancio que me quieres dar

ese drama que sacas como una carta arrancada de un cuaderno

allí en el patio del viejo insípido Guillermo o Gilberto Estrella, 

no me acuerdo

"me importa un carajo", me dijeron hoy

así mismo siento, para ti y viceversa 

en sentido figurado, 

siéntate sobre eso, y 

al menos gesticula dos miserables palabras


un patio lleno de troncos

y cachivaches que (sólo) revelan 

un montón de tiempo

hurgando un montón de tiempo


qué espero,

no sé

pero fue una bonita luna, y fue un bonito sol

que no quisiste ver conmigo, tal vez después de mi

o primero tú,

no lo hallo,

pero hallo momentos algo felices

de pronto y la palabra es "reconfortantes"

en un transito confuso

y de paso adelantado

al que intento igualar

entonces, sólo me quedo atrás viendo

por ese agujero que has hecho en ti

donde cuelga otro aro

y una sensación de extrañeza que me quiere hacer quedar

y la otra, que no soy yo, sino otra que quiere ser yo

me dice, que me vaya

que me duerma, que me propine 

que me propine una merecida amnesia 

que me borre la noche cuando te conocí

en medio del ruido

de la oscuridad

del viento

entre errantes 

que viven la madrugada

entre ratas, un ramaje impenetrable

y el frío respaldo de esas tramas que suponen 

el descanso


suena azúcar amargo de Fey.

Y yo no podría estar mas que de acuerdo

terroncito de azúcar




lunes, 19 de agosto de 2024

miserable mixtura

                                                                                                                            de Marina.

esa pared que supone la distancia

tan cerquita, que se oyen los arañidos

me veo contigo en todos los espacios

de mi casa

aún roída por el tiempo

aún gris

aún vieja

aún, vejestorio del pasado

yo te vi en mis pensamientos

y te sentí como un hallazgo

yo he de descifrarte en la caricia de tu barba

o he de confundirme en la absurda y necia idea

de lo que hicimos de nosotros, entre nosotros

con nosotros

en la sala

en mi habitación

en mi barrio

en las caminatas, ligeras

en nuestras palabras

en la utópica lealtad

miserable mixtura


domingo, 11 de agosto de 2024

podredumbre dulce / amarillo mutando a grietas parduzcas

                                                                                                                a mi madre

todas las pistas sobre lo que yo podría ser 

o suponerse de mi, 

rondan aquí, en esta vetusta idea de repaso

cuando pensé por primera vez en el atrapamiento

el arropamiento

el ocultamiento de lo que fue la madre


y la desgracia aquella, me persigue en las formas que amontono

me repite a diario que sigo viendo el mismo patio

a la noche

cuando las sombras se dibujan hermosamente sobre los bloques

la frontera de otro patio

que nos robó 30 cm de territorio,

de historia

de una ventana hacia afuera de la cual no podía asomarme

puesto que la cocina habría de quemarme

además de no haber siquiera un espacio donde colgar las piernas


donde me corté el pié que luego ella me curaría con gasolina

primero, lavando mi herida como si me amara de verdad

con culpa

de amar con culpa a su ultima creación


qué es lo que somos tú y yo


viernes, 2 de agosto de 2024

de la penuria diaria de seguir atrapada en la casa de la infancia

siento unas lágrimas fresquitas 

pero no he llorado
sólo son los oídos mojados
como una gripe queriendo entrar
con los pies frios
fría la cerámica
fría la casa

extraño, de "extrañeza"
los viejos días de escritura
en los que (o: a través de)
lograba zafarme un poco
de la penuria diaria
de seguir atrapada
en la casa de la infancia
y tener miedo
de salir, siquiera, a la panadería
o a la miserable tienda roñosa que
te recibe con un "Dios es amor"

recordando cada siempre
aquella caminata de la niñez
en los que mis pies y mi carpeta grande
me acompañaron
sobre la tierra amarilla
algo polvosa

llegué a casa, aún se construía
yo creo que siempre nos ha faltado algo
algo en la casa, tal vez las puertas
la división concreta de cercanía

(en los renglones de lo remoto).

Flaco V.

 debería buscarme entre mis papeles

alejados están de pertenecerme como antes

la capa rugosa de la textura del tiempo 

indicio de que nos hemos alejado

mis manos ásperas

intocables de la niñez

del amor que complicamos

de la lejanía que no necesitamos

del tiempo que pasó, donde nos juramos ironías... anónimas en aquel entonces 

revelan su mensaje las pistas del    pas a d o 


suposiciones vagas

 unas comillas como lágrimas 

":

o así





miércoles, 10 de julio de 2024

una banca a la que suelo recurrir

 qué asco la mala poesía

insípida

como ésta.

Verse subjetivamente, pobre!!! 

(aclaración: el signo de admiración que iría en el costado izquierdo de la palabra pobre, no lo sé decodificar en este aparato, maquinón)

seré acaso lo que muestro en las noches de concierto

una parte de mi se sale de casa

o una parte de lo que soy en ésta casa, se va conmigo,,,,

ay no, cómo si la calle fuese mi casa 

(novedad de slogan underground)

Qué desvarío.

ridiculez


complejo hacerle, no no

complejo es, decir intuitivamente, a un niño enojado 

que debe hablar con alguien que le comprenda 

que le escuche y le comprenda 

porque cualquiera escucha

pero quien escuche y comprenda, es tarea compleja 

y sobre todo, que nos digan  las palabras que necesitamos conocer


domingo, 7 de julio de 2024

procrastinación

 este silencio que me rodea

"o      r      b      i       t       a"         "a     l     r     e     d     e     d     o     r" 

me vuelve una porque-

                                ría

ayer he visto a una compañera del colegio [---------t-i-e-m-p-o-----------------]

no puedo ni recordar su nombre

pero sé que es ella

creo que siempre estuvo deprimida

la vi perdida, con la mirada hacia abajo

dando vueltas muy lentas

como si estuviese recorriendo su idea

olvidando que hay "un resto del mundo"


es breve el deseo

 no he hecho mas que repetir lo que sé

olvidando que podría ser yo, 

ésta vez aconsejándome a través de otros

durante mi adolescencia. 

martes, 2 de julio de 2024

potencia y acto

apuntes para una clase.


para ser acto, tiene que estar en potencia, es decir: en la posibilidad de ser.

una vez que me reconozco como un ser cambiante, siempre en flujo, siempre en movimiento.

<<en el acto de la posibilidad de ser>>  ¿puedo saber en potencia de qué? 

¿cuáles son mis posibilidades de SER? 

EXISTÍA, al menos en potencia.


¿En la posibilidad de ser, un sujeto cognoscente?

¿un intelectual?

¿un rufián, acaso?

¿un artista?

¿un salvaje?

¿un decadente?

¿un loco consciente?

¿un militante?

                                            estaba yo, en la posibilidad de ser un sujeto cognoscente 

¿qué posibilidades hay de contemplar la certeza del futuro?



domingo, 16 de junio de 2024

remoto

 


siento unas lágrimas fresquitas 
pero no he llorado
sólo son los oídos mojados
como una gripe queriendo entrar
con los pies frios 
fría la cerámica
fría la casa

extraño, de "extrañeza" 
los viejos días de escritura
en los que (o: a través de) 
lograba zafarme un poco
de la penuria diaria 
de seguir atrapada 
en la casa de la infancia
y tener miedo
de salir, siquiera, a la panadería
o a la miserable tienda roñosa que 
te recibe con un "Dios es amor"

recordando cada siempre
aquella caminata de la niñez 
en los que mis pies y mi carpeta grande
me acompañaron
sobre la tierra amarilla 
algo polvosa 

llegué a casa, aún se construía
                                                                                yo creo que siempre nos ha faltado algo
algo en la casa, tal vez las puertas
la división concreta de cercanía

(en los renglones de lo remoto).

Barrancos

quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...