y si no hago nada
y sólo me entrego
al camino de los caídos cabellos
Se ha ido el temor de ver el cielo a través de la memoria del hueco que dejó (alguna vez) un ventarrón, a su paso.
Ha quedado la espera de su regreso,
de su fuerza.
y la incógnita sobre la teoría de los ventarrones quedará cerca de estar resuelta, al menos ya no con hipótesis,
y el lenguaje torcido de las ramas, de pronto habrá de revelar esas palabras que aún no se han formado.
entonces quise empezar a mover las cosas
para prever un posible accidente
ya que ideas sobre su muerte se me cruzaban a menudo
en el fondo, no sé si estoy queriendo evitarlo
o estoy esperando la llegada de una casualidad,
para sufrir por mucho mas tiempo
tal vez ésta sea mi coartada
Cuál sería el problema de amar a desmedida
tarea insensata querer a otro
fatalidad
que recae
en las noches
mis noches
tarea nocturna, olvidar
pedazos de noche
me ha devuelto las ganas de dibujar
el ímpetu para escribir, dos o tres datos curiosos
unas ansias por conocer la textura del papel
cerrar los ojos, aún palpitantes
intentando calmar las punzadas,
ninguna lágrima ha llegado tan profundo
ni se ha llevado consigo las imágenes atiborradas de oscuridad
—en la lectura nocturna de mis ideas—
pronunciarte, me desarma.
intuyo una trampa escondida en tu segundo nombre
un ventarrón, debajo de los huesos,
debajo de los huesos del pecho
me empuja,
puede con todo el peso
de lo que soy
pecando en la fatal tarea de poetizar, el mal menor
mecida,
atrapada en la malicia escondida de tus ojos rasgados
como un papel roto a la mitad
porque hubo de errar en las palabras contenidas
dentro del espacio figural
(apunte)
yo solía tener
un sueño
recurrente
durante la
adolescencia
cuando aún
dormía con
mi mamá
y sus pesadillas
se juntaban con
mis sueños de escape
quería irme de casa
lejos de ella,
lejos de ese enojo encarnado en su frente
lejos de sus sonidos
lejos de ella y su modular intocable
lleno de adornos frágiles
su rencor, su dolor juvenil
de la maternidad que le
robaron
yo soñaba que vivía en una casa muy grande
con un esposo muy guapo y alto,
al cual no le puse nombre,
ya casi no recuerdo,
lo había imaginado a detalle,
cada espacio de la casa,
ya no recuerdo cuándo dejé de soñar
que encontraba el amor.
—Por las noches, aquel mundo desbocado se calmaba—
en la niñez) veíamos la pequeña llama
y jugábamos a quemarnos los dedos
sin sentir el dolor del calor
un dolor seco como un pellizco inesperado
siento que podría dibujarlo
si tuviese el color azul, amarillo
y la transparencia de la llama
siento que podría quemarme
en estas ruinas
que persisten
que no doblegan ante el calor del cielo
conozco ese espacio que separa la escritura de lo que es cierto y lo que podría ser,
las casas están tan juntas.
Tu recuerdo sería ese posible jardín que me prometiste
Cuando aún no sabía la imagen de tu rostro, tu persona.
los tropos de un escenario recurrente
pieza demiurga de todo el fatalismo
de toda la cronología, de un relato
colmado de pausas
escondida allí en la tierra siempre húmeda
la tonalidad obscura
de la dulzura
de una muerte pedestre
del único testigo
de una infancia
corroída
luego de una cortina
que volaba y volaba
escondiendo a a ratos
razones sobre lo que busco
Había quedado a la vista una montaña rebanada, de bombardeos nocturnos o tardíos, no puedo estar segura. Pero he oído algunos a ciertas horas.
El concreto subía a medida que el cielo se abastecía de una mirada inferior, finita.... los kiwis parecen testículos, o me recuerdan a un par de testículos que, a estas alturas de mi vida no logro asociar con la imagen de alguien. Ha sido arduo el camino, de kiwis estrellados, ha sido patético, los intentos, imposible pisar freno en los veintes.
Una cantidad enorme de mentiras blancas me revisten, ahora mismo no sé quién soy, ahora mismo no tengo siquiera una ligera porción de necesidad por desvestir todo aquello que he arropado, sutilmente.
La mentira del arropamiento.
El ocultamiento.
guardo una extrañeza por ese río,
E X T R A Ñ E Z A
terrible fragmento aunado entre dos polos,
uno me arranca de la cama, otro me entierra en la incertidumbre,
me pregunta a diario si debería, me arroja a la mañana polvorienta
seguido de las garzas,
seguido de los perros madrugadores,
después de la señora que lleva a los niños muy despacito en la moto
uno de ellos con un corte bien feo, y una mecha en la frente que lo deja igualito al amigo de Snoopy,
La senõra con la muchacha (nunca van calladas, yo creo que han de ser amigas)
El gordo enorme de dos metros de ancho,
- Buenos días le dije una vez, sin querer.
- Buenos días, me dice a diario.
El negro hediondo que se rasca el culo y anda sin zapatos merodeando el paradero.
El loco Hugo. Ya no recuerdo su rostro antes de volverse loco. Cuando sólo era un cualquier Hugo.
Lo volvieron loco.
El señor con la nariz desbordada en piel, que escupe cada tres minutos como si se tratara de una carrera para ver quien pudre mas rápido el ambiente.
La señora con estrabismo que me devolvió el pasaje que le presté.
La pareja patética que no combinan ni a palo, pero ahí van creyendo en su porquería de amor, con sus peinados tontos, y su taxi tonto que los recoge a diario.
La otra pareja de ridículos, abrazados, como si se fuesen a perder.
El gordo con buenos modales que siempre viste chompas de marca,
Mi madre a doscientos pasos mas atrás, empeñada en perseguirme,
Las garzas, viviendo como ratones.
Los ratones, viviendo como iguanas.
Las iguanas viviendo como escapistas.
La gorda que vende coladas, yo sé que se llama Inés.
La maldita tierra amarilla de relleno.
El maldito tubo subterráneo, o cómo se llame, lleva meses allí.
La dignidad atropellada, debajo de las llantas del bus que se fue se largo.
Todo está al tope,
y cuando parece no haber espacio, allí está el reverendo chofer con su reverenda ceguera optimista diciéndome que avance, que no me quede en la puerta.
Que no me pisen.
que no me aplasten,
que no me toquen la piel, que no me rocen, que no me miren, que no me hablen, que no me respiren en la nuca, que no me hablen, que no me hablen, no me hablen, es mucho pedir estar en silencio.
Como el silencio de mi viejo.
Yo también majé lodo, me dijo hoy un gordo.
- cuánto tiempo lleva viviendo aquí, me preguntó como para terminar de matarme.
- Toda mi vida. (pedazo de metiche)
se desvanece como hálito
agitado
que no tiene dónde recaer
**
[si amanece y el cielo está despejado
sin una sola nube este]celeste]celeste]
celeste]celeste]celeste]celeste]celeste]
entonces tal vez haya una oportunidad
una señal, diría quizá... una metáfora inmadura
sobre las dudas que emergieron
precisamente, por hallar todo despejado
tarea difícil es reconocerlo
no hay un paradigma que aterrice como
una figura alterna,
para comparar
para descifrar
cuál es el lado ambiguo
cuáles son las palabras que no quieren formarse
cuál es ese lenguaje de las piedras
que arrojas para luego esconder la mano
la misma que pinta tu analogía
{de la supremacía este]celeste]celeste]
este]celeste]celeste] de la naturaleza}
incontables
en desmesura
del lenguaje ilegible;
es como para llorar siglos enteros
pero de qué serviría llorar
siempre se llora por uno mismo
y no por los otros
no por ellos
saben que la vida no vale la pena
pero no se han preparado para no recibir sus golpes
duele mas la realidad que el golpe
porqué no he de estar convencida
de ese calor, como atardecer
cayendo confundido en unos cuantos matices
reflejados en esa pequeña porción de río
visto desde el puente
luego de una jornada que me ha quemado la frente
que me ha hecho sudar las axilas
que me ha hecho llorar al medio día
que me ha hecho fruncir el ceño
que me ha hecho decir todo lo que quiero
a quienes quiero
yo los quiero chicos, pero sus acciones... (les digo, y diré)
siempre equivocada, en la pedagogía del anti error
también tuve tu edad, les digo, como queriendo pasar de astuta
tú me recuerdas a mi, he dicho
no puedo recordar quien fui
pero alguna pista me ha dado, ese
futuro sujeto autocrítico, les digo
como queriendo sonar a alguien
quien pretende enseñar lo correcto
viviendo en la indecisión
para Fernando, el loco de mi barrio, uno que antes hubo de ser Michael Jackson, y mas que The Jackson 5, le metieron fue 5 puños en la horripilante máquina que tiene como cerebro, albergue de un terrorífico subconsciente, no sé quién le persigue, quién le mata, quién le quiere quitar la cama, no sé por qué escupe demasiado y de su boca salen sonidos como una especie de ademanes por simular rabia, mas que rabia, berrinche. Nada de esto le hubiese pasado en caso de haber escuchado a su madre cuando sólo le pedía que sea considerado, que no llegue tarde a la noche, que no grite así a la vida, que la espanta.
ese grito que no se quiere ir de la calle
y no deja que borremos su presencia de nuestros sueños
Ya no hallo tan cercana la nostalgia
Pero si logro reconocerla aún
Entre palabras encontradas en caminatas
De caminos que antes hubo de ser nuestros
Yo sabía algo sobre la trampa de la rutina
De ese recorrer, de ese vaivén
Que los caminos no son sino los testigos
Y uno, relegado nada mas que a un elenco
Nada hay que hacer
De pronto se cierra el telón,
La función ha acabado
Tu función, tus lineas, tu teatro
Yo sabía algo sobre ese café de máquina
Y esas conversaciones, furtivas en apariencia
Ahora, recordadas lejanamente
Yo sabía que, muy en el fondo
como esos lechuguines ahogados
que debajo, estaba la raíz
debajo de todo el fango,
del sedimento
sinuoso
ruinoso
estaba escondido el significado de tus palabras
repetidas, cual loro
ignorando su significado
materia fundamental
para comprendernos, entre miradas
repasadas
Lejos están esos escritos
De volver a pertenecerme
Como el agua a la tierra
Que guarda la humedad
Debajo de miles, miles de años
Yo he estado aqui por muchos años
Repitiéndome bajo el mismo nombre
Que transfigura en la torpeza
En la incerteza
En la caricia, para sí mismo
Que extraña a la niña recostada sobre las tablas
El suelo
Cimiento maltratado de los mas nítidos recuerdos.
antes de llegar, está ese camino
que antes hubo de estar poblado de árboles
y en la noches, de una contínua oscuridad
adivinada, casi palpada con ayuda de la imagen diurna
nunca lo he transitado, de cerca
tal vez, sentir de cerca el olor de esa ruina
yo lo he visto, casi un millón de veces
esa oscuridad del camino,
antes de ese cerro, antes de las ruinas debajo de las casas
antes de las escalinatas que antes fueron arropadas por una cromática sábana de basura
y algunos arboles débiles, derrotados, sostenían parte de esos matices
yo he visto un montón de veces ese camino,
y jamás he sentido la valentía de transitarlo sola,
de buscarme líos en una de esas curvas
en uno de esos recovecos destinados al deambulismo
y a los vaivenes del cuerpo atravesando las curvas
¿Serán acaso estas las curvas de la vida?
hoy le he visto con detenimiento,
y un montón de árboles han caído
por la mano del hombre (de los arruinados hombres)
cortados en pequeños grupos amañados para noches consecuentes
y las huellas de viejas fogatas,
de aquello cercano al calor,
cercano a la luz, a la llama que revela
más allá, ruinas improvisadas
donde se arrullan en la tierra
quienes deambulan para olvidarse
yo he visto un montón de veces ese camino,
y no conozco más que una sarta de suposiciones
elaboradas en los vaivenes, de la textura roñosa que nace en el corazón
de las ideas fatalistas de una otredad
de una idea egoísta que me aterra
la oscuridad recorrida como cualquier paisaje vano
arruinando los cimientos de un pasado
incapaz de prever su propia caída
En la antesala de una calle rota
antesala: lugar que recopila una serie de encuentros pasados
rota: la calle, tal vez, bajando en la nocturnidad
entonces, llegan noches en que el cielo se torna con intensidad, promisorio
qué podría esperar... de una noche desperdigada en sueños disfrazados
no hay descanso, duelen las noches,
y los días que aún ni siquiera asumen la idea de nacer.
Yo, alguna vez me hice una promesa
durante la adolescencia partida
que ahora colisiona, con este, mi retrato
el trabajo está en reconocer cual ha sido la farsa
anónima y elaborada,
en torno a los años,
me envuelve la pregunta
las preguntas, los ladridos
el cansancio, la nostalgia
lo que pudo ser, en potencia
evitado.
palpo mi rostro
y recaigo
en el hallazgo inoportuno,
en el punto final de aquello
que logré concernir como un yo
pero sé, quizá con certeza
lo que no,
lo que no podría despertar,
lo que debería continuar disfrazado,
cobijado con telas diáfanas
que me lastiman
que me revelan,
que me insinúan
que continúan allí, debajo de mi
debajo de ese ocultamiento,
de ese mísero ocultamiento.
tal vez con suerte, en el futuro, un escritor de prólogos quiera describir o interpretar subjetiva y equívocamente todo lo que aquí se halla desperdigado hace tiempo.
una fuerza, afuera de casa
que movía la ropa, las hojas
los cocos (un poco)
las ramas de carambolas
que aún persisten en las escenas de unas memorias viejas que intento no descuidar
porque sospecho que allí reside alguna respuesta,
quizá debajo de las piedras,
por ahí donde alguna vez hubo huevos,
o debajo de lo que antes fue un canalito de agua,
sobre la tierra que alguna vez sostuvo una fuerte inundación
allí mismo, donde descansan los restos de todos mis perritos
que de pronto me ladran las pistas,
y Pola aúlla porque es la única que entiende el idioma lejano de la muerte.
Qué necesidad de llorar hasta el cansancio
qué necesidad de hacerme una sola con la tierra que me conoce los pies chiquitos de la niñez,
y mis deseos derruidos de una estancia tranquila
lejos de este pasaje, a lado de una tierra que por mucho tiempo
fue enredadera de algo parecido a las frutillas, y atajo de diminutas culebrillas que atontaron a mi madre.
una vez mas "lo haré por ti" de Paulina Rubio
si, porque te quiero, porque te creo
pura huevada, esto de planear futuro
cerca acompañándonos
qué debería hacer
si al final, sin ser lo que se supone que podríamos ser
esa indiferencia al final del encuentro
me mata
me deshila las costuras
de la rotura
del parche semicosido que me hice
intentando sepultar la conjetura
de un pasado no tan remoto,
mas bien recoveco
muy, muy mal correspondido.
no sé si encuentres ese mango que te guardé
verde, verde como ese cariño rancio que me quieres dar
ese drama que sacas como una carta arrancada de un cuaderno
allí en el patio del viejo insípido Guillermo o Gilberto Estrella,
no me acuerdo
"me importa un carajo", me dijeron hoy
así mismo siento, para ti y viceversa
en sentido figurado,
siéntate sobre eso, y
al menos gesticula dos miserables palabras
un patio lleno de troncos
y cachivaches que (sólo) revelan
un montón de tiempo
hurgando un montón de tiempo
qué espero,
no sé
pero fue una bonita luna, y fue un bonito sol
que no quisiste ver conmigo, tal vez después de mi
o primero tú,
no lo hallo,
pero hallo momentos algo felices
de pronto y la palabra es "reconfortantes"
en un transito confuso
y de paso adelantado
al que intento igualar
entonces, sólo me quedo atrás viendo
por ese agujero que has hecho en ti
donde cuelga otro aro
y una sensación de extrañeza que me quiere hacer quedar
y la otra, que no soy yo, sino otra que quiere ser yo
me dice, que me vaya
que me duerma, que me propine
que me propine una merecida amnesia
que me borre la noche cuando te conocí
en medio del ruido
de la oscuridad
del viento
entre errantes
que viven la madrugada
entre ratas, un ramaje impenetrable
y el frío respaldo de esas tramas que suponen
el descanso
suena azúcar amargo de Fey.
Y yo no podría estar mas que de acuerdo
terroncito de azúcar
de Marina.
esa pared que supone la distancia
tan cerquita, que se oyen los arañidos
me veo contigo en todos los espacios
de mi casa
aún roída por el tiempo
aún gris
aún vieja
aún, vejestorio del pasado
yo te vi en mis pensamientos
y te sentí como un hallazgo
yo he de descifrarte en la caricia de tu barba
o he de confundirme en la absurda y necia idea
de lo que hicimos de nosotros, entre nosotros
con nosotros
en la sala
en mi habitación
en mi barrio
en las caminatas, ligeras
en nuestras palabras
en la utópica lealtad
miserable mixtura
a mi madre
todas las pistas sobre lo que yo podría ser
o suponerse de mi,
rondan aquí, en esta vetusta idea de repaso
cuando pensé por primera vez en el atrapamiento
el arropamiento
el ocultamiento de lo que fue la madre
y la desgracia aquella, me persigue en las formas que amontono
me repite a diario que sigo viendo el mismo patio
a la noche
cuando las sombras se dibujan hermosamente sobre los bloques
la frontera de otro patio
que nos robó 30 cm de territorio,
de historia
de una ventana hacia afuera de la cual no podía asomarme
puesto que la cocina habría de quemarme
además de no haber siquiera un espacio donde colgar las piernas
donde me corté el pié que luego ella me curaría con gasolina
primero, lavando mi herida como si me amara de verdad
con culpa
de amar con culpa a su ultima creación
qué es lo que somos tú y yo
siento unas lágrimas fresquitas
pero no he lloradodebería buscarme entre mis papeles
alejados están de pertenecerme como antes
la capa rugosa de la textura del tiempo
indicio de que nos hemos alejado
mis manos ásperas
intocables de la niñez
del amor que complicamos
de la lejanía que no necesitamos
del tiempo que pasó, donde nos juramos ironías... anónimas en aquel entonces
revelan su mensaje las pistas del pas a d o
qué asco la mala poesía
insípida
como ésta.
Verse subjetivamente, pobre!!!
(aclaración: el signo de admiración que iría en el costado izquierdo de la palabra pobre, no lo sé decodificar en este aparato, maquinón)
una parte de mi se sale de casa
o una parte de lo que soy en ésta casa, se va conmigo,,,,
ay no, cómo si la calle fuese mi casa
(novedad de slogan underground)
Qué desvarío.
ridiculez
complejo hacerle, no no
complejo es, decir intuitivamente, a un niño enojado
que debe hablar con alguien que le comprenda
que le escuche y le comprenda
porque cualquiera escucha
pero quien escuche y comprenda, es tarea compleja
y sobre todo, que nos digan las palabras que necesitamos conocer
este silencio que me rodea
"o r b i t a" "a l r e d e d o r"
me vuelve una porque-
ría
ayer he visto a una compañera del colegio [---------t-i-e-m-p-o-----------------]
no puedo ni recordar su nombre
pero sé que es ella
creo que siempre estuvo deprimida
la vi perdida, con la mirada hacia abajo
dando vueltas muy lentas
como si estuviese recorriendo su idea
olvidando que hay "un resto del mundo"
no he hecho mas que repetir lo que sé
olvidando que podría ser yo,
ésta vez aconsejándome a través de otros
durante mi adolescencia.
apuntes para una clase.
para ser acto, tiene que estar en potencia, es decir: en la posibilidad de ser.
una vez que me reconozco como un ser cambiante, siempre en flujo, siempre en movimiento.
<<en el acto de la posibilidad de ser>> ¿puedo saber en potencia de qué?
¿cuáles son mis posibilidades de SER?
EXISTÍA, al menos en potencia.
¿En la posibilidad de ser, un sujeto cognoscente?
¿un intelectual?
¿un rufián, acaso?
¿un artista?
¿un salvaje?
¿un decadente?
¿un loco consciente?
¿un militante?
estaba yo, en la posibilidad de ser un sujeto cognoscente
¿qué posibilidades hay de contemplar la certeza del futuro?
quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...