y si no hago nada
y sólo me entrego
al camino de los caídos cabellos
Se ha ido el temor de ver el cielo a través de la memoria del hueco que dejó (alguna vez) un ventarrón, a su paso.
Ha quedado la espera de su regreso,
de su fuerza.
y la incógnita sobre la teoría de los ventarrones quedará cerca de estar resuelta, al menos ya no con hipótesis,
y el lenguaje torcido de las ramas, de pronto habrá de revelar esas palabras que aún no se han formado.
entonces quise empezar a mover las cosas
para prever un posible accidente
ya que ideas sobre su muerte se me cruzaban a menudo
en el fondo, no sé si estoy queriendo evitarlo
o estoy esperando la llegada de una casualidad,
para sufrir por mucho mas tiempo
tal vez ésta sea mi coartada
quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...