sábado, 28 de septiembre de 2024

la raíz de un camino

 antes de llegar, está ese camino

que antes hubo de estar poblado de árboles 

y en la noches, de una contínua oscuridad

adivinada, casi palpada con ayuda de la imagen diurna


nunca lo he transitado, de cerca

tal vez, sentir de cerca el olor de esa ruina

yo lo he visto, casi un millón de veces 

esa oscuridad del camino,

antes de ese cerro, antes de las ruinas debajo de las casas

antes de las escalinatas que antes fueron arropadas por una cromática sábana de basura

y algunos arboles débiles, derrotados, sostenían parte de esos matices 


yo he visto un montón de veces ese camino,

y jamás he sentido la valentía de transitarlo sola,

de buscarme líos en una de esas curvas

en uno de esos recovecos destinados al deambulismo

y a los vaivenes del cuerpo atravesando las curvas 

¿Serán acaso estas las curvas de la vida?


hoy le he visto con detenimiento,

y un montón de árboles han caído

por la mano del hombre (de los arruinados hombres)

cortados en pequeños grupos amañados para noches consecuentes

y las huellas de viejas fogatas, 

de aquello cercano al calor,

cercano a la luz, a la llama que revela

más allá, ruinas improvisadas 

donde se arrullan en la tierra

quienes deambulan para olvidarse 


yo he visto un montón de veces ese camino, 

y no conozco más que una sarta de suposiciones

elaboradas en los vaivenes, de la textura roñosa que nace en el corazón

de las ideas fatalistas de una otredad

de una idea egoísta que me aterra 

la oscuridad recorrida como cualquier paisaje vano 

arruinando los cimientos de un pasado 

incapaz de prever su propia caída



jueves, 26 de septiembre de 2024

[podría llamarle a esto] una escritura apilada de hallazgos inoportunos

En la antesala de una calle rota

antesala: lugar que recopila una serie de encuentros pasados

rota: la calle, tal vez, bajando en la nocturnidad

entonces, llegan noches en que el cielo se torna con intensidad, promisorio 

qué podría esperar... de una noche desperdigada en sueños disfrazados

no hay descanso, duelen las noches, 

y los días que aún ni siquiera asumen la idea de nacer.


Yo, alguna vez me hice una promesa

durante la adolescencia partida 

que ahora colisiona, con este, mi retrato

el trabajo está en reconocer cual ha sido la farsa 

anónima y elaborada,

en torno a los años, 

me envuelve la pregunta 

las preguntas, los ladridos

el cansancio, la nostalgia

lo que pudo ser, en potencia

evitado.


palpo mi rostro

y recaigo 

en el hallazgo inoportuno,

en el punto final de aquello

que logré concernir como un yo 


pero sé, quizá con certeza

lo que no,

lo que no podría despertar,

lo que debería continuar disfrazado,

cobijado con telas diáfanas

que me lastiman

que me revelan,

que me insinúan

que continúan allí, debajo de mi

debajo de ese ocultamiento, 

de ese mísero ocultamiento.



sábado, 21 de septiembre de 2024

sobre alguien a un costado del puente que cruzo a diario


 por si alguna tarde descubres la necesidad de saber quién soy, estoy acá, en palabras simples, escondidas.

tal vez con suerte, en el futuro, un escritor de prólogos quiera describir o interpretar subjetiva y equívocamente todo lo que aquí se halla desperdigado hace tiempo.

Todavía, en los renglones de lo remoto.

una fuerza, afuera de casa

que movía la ropa, las hojas

los cocos (un poco)

las ramas de carambolas

que aún persisten en las escenas de unas memorias viejas que intento no descuidar

porque sospecho que allí reside alguna respuesta,

quizá debajo de las piedras,

por ahí donde alguna vez hubo huevos, 

o debajo de lo que antes fue un canalito de agua,

sobre la tierra que alguna vez sostuvo una fuerte inundación 

allí mismo, donde descansan los restos de todos mis perritos

que de pronto me ladran las pistas,

y Pola aúlla porque es la única que entiende el idioma lejano de la muerte. 

Qué necesidad de llorar hasta el cansancio

qué necesidad de hacerme una sola con la tierra que me conoce los pies chiquitos de la niñez,

y mis deseos derruidos de una estancia tranquila 

lejos de este pasaje, a lado de una tierra que por mucho tiempo

fue enredadera de algo parecido a las frutillas, y atajo de diminutas culebrillas que atontaron a mi madre.

viernes, 20 de septiembre de 2024

terroncito de azúcar

una vez mas "lo haré por ti" de Paulina Rubio

si, porque te quiero, porque te creo

pura huevada, esto de planear futuro

cerca acompañándonos


qué debería hacer

si al final, sin ser lo que se supone que podríamos ser

esa indiferencia al final del encuentro

me mata

me deshila las costuras 

de la rotura

del parche semicosido que me hice

intentando sepultar la conjetura

de un pasado no tan remoto,

mas bien recoveco

muy, muy mal correspondido.


no sé si encuentres ese mango que te guardé

verde, verde como ese cariño rancio que me quieres dar

ese drama que sacas como una carta arrancada de un cuaderno

allí en el patio del viejo insípido Guillermo o Gilberto Estrella, 

no me acuerdo

"me importa un carajo", me dijeron hoy

así mismo siento, para ti y viceversa 

en sentido figurado, 

siéntate sobre eso, y 

al menos gesticula dos miserables palabras


un patio lleno de troncos

y cachivaches que (sólo) revelan 

un montón de tiempo

hurgando un montón de tiempo


qué espero,

no sé

pero fue una bonita luna, y fue un bonito sol

que no quisiste ver conmigo, tal vez después de mi

o primero tú,

no lo hallo,

pero hallo momentos algo felices

de pronto y la palabra es "reconfortantes"

en un transito confuso

y de paso adelantado

al que intento igualar

entonces, sólo me quedo atrás viendo

por ese agujero que has hecho en ti

donde cuelga otro aro

y una sensación de extrañeza que me quiere hacer quedar

y la otra, que no soy yo, sino otra que quiere ser yo

me dice, que me vaya

que me duerma, que me propine 

que me propine una merecida amnesia 

que me borre la noche cuando te conocí

en medio del ruido

de la oscuridad

del viento

entre errantes 

que viven la madrugada

entre ratas, un ramaje impenetrable

y el frío respaldo de esas tramas que suponen 

el descanso


suena azúcar amargo de Fey.

Y yo no podría estar mas que de acuerdo

terroncito de azúcar




Barrancos

quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...