tengo una serie de apuntes
y un libro de poemas, a mi lado, que justo acaba de derrotarme
me hallo en la gravedad de sus palabras,
mejor dicho, en la certeza de su puntería
sorteándome en la belleza de encontrar verdad en las palabras de otro
de otra, en este caso
y estudio, hago apuntes 'el germen de una clase'
y releo lo que parece estar en mi, dormido
porque lo aprendí hace años
en una clase con un viejo filósofo, creo que homosexual
y siempre nos decía que era Phd y doctor
y que su título de polonia, no sé qué
pero yo escribía con mucho afán para entonces
yo quería ser encontrada por algún ensayista que me dijera
qué magnifico texto, debería estar publicado en este artículo de acá,
cualquiera, un website por último
pero con los años, fui haciéndome a la idea de que no sucedería
ahora, totalmente segura del anonimato por siempre
me relegué a la escritura testimonial
donde riego las ideas de hallazgos tardíos
donde yo misma me respondo y
dejo en el aire palabras que de pronto alguien considere necias
o en el peor de los casos, necesarias
pienso, bueno, llegué aquí porque estaba imaginando un escenario futuro
en el que continuo siendo profesora
de mis chicos, de los que soy tutora
de los que con cariño defino como rufianes
que he visto crecer de a poquito
y escuchan mis palabras, a veces severas
con amor siempre, con amor para sus días posteriores
porque los quiero, pero también quiero ser alguien
no en la vida, sino, alguien para ellos
ser un lugar donde puedan encontrar palabras de aliento
de conocimiento, ser una persona de la cual quieran oír palabras
y cuando sean grandes, y dejen el colegio, piensen en mi como aquella profe
de la cual aprendieron una lección para toda la vida
pero, primero, tengo que aprender una lección importante, yo
primero debo saber cómo amarrar el corazón,
cómo dominar los corajes
cómo hablar durante las tempestades
cómo escuchar en los días soleados
cómo ser una persona sensata
quiero ser esa profe que cuando la vean en la calle por casualidad
corran a saludarla y digan, ella fue mi profe en el colegio
... he perdido tanto de mi,
me dicen "no cambias", pero yo me siento un monstruo menor
un monstruo que va menguando su tamaño a medida que pasan las mañanas
un monstruo que ha encontrado ver en el cielo días venideros
uno que imagina que algo bueno se aproxima
y ese algo lo vive a diario
porque ama, de una manera extraña, estar rodeada de un montoncito de gente
y ser acechada con preguntas
y ser el monstruo que los asusta cuando se portan mal
ser el monstruo cansa
me duelen los dedos de escribir,
mis ojos, de estudiar
mi espalda, mis piernas
me duele el corazón cuando pienso en un adiós
o en alguna encrucijada
que me lleve a un camino, donde tenga que volver a empezar
y ser nadie
absolutamente nadie