domingo, 16 de junio de 2024

remoto

 


siento unas lágrimas fresquitas 
pero no he llorado
sólo son los oídos mojados
como una gripe queriendo entrar
con los pies frios 
fría la cerámica
fría la casa

extraño, de "extrañeza" 
los viejos días de escritura
en los que (o: a través de) 
lograba zafarme un poco
de la penuria diaria 
de seguir atrapada 
en la casa de la infancia
y tener miedo
de salir, siquiera, a la panadería
o a la miserable tienda roñosa que 
te recibe con un "Dios es amor"

recordando cada siempre
aquella caminata de la niñez 
en los que mis pies y mi carpeta grande
me acompañaron
sobre la tierra amarilla 
algo polvosa 

llegué a casa, aún se construía
                                                                                yo creo que siempre nos ha faltado algo
algo en la casa, tal vez las puertas
la división concreta de cercanía

(en los renglones de lo remoto).

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