ya no tengo miedo por las noches
no pienso tanto en el exterior antes de dormir
no imagino situaciones fatales
ya no temo por mi
a veces solo por la mañana
pero incluso en el tumulto del colectivo, ya no siento miedo
hoy olí el tabaco saliendo de la boca de un hombre fatal
y luego se le acercó una mujer, fatalista
y esperaron afuera de la panadería, a mi lado
pedí cuatro panes mixtos,
porque dos son para mi
y los otros dos, son para mi compañía imaginaria.
pienso en él,
recuerdo cuando lo miré, es la imagen mas palpitante de los dos allá afuera
en la lejanía de un encuentro
conversamos tantísimo
tanto
iluminada por su compañía
perspicaz
como ahondando en todo, sin preguntar
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