tengo unas punzadas malditas en mi corazón, es ansiedad, me curo la curiosidad por saber más sobre esas punzadas
veo a mi madre, puteando a la cocina porque no funciona como debería funcionar,
veo que no sé cuánto va a durar,
pienso, dos veces
algunas cosas, detenidamente,
pienso en que tal vez me equivoco, en que dentro de unos cuantos días cumpliré treinta
en que mis viejos envejecen
en el árbol que aún existe allá detrás en el patio, resucitado de diferentes muertes
de diferentes machetes ha sido amputado, y vuelve a la vida, verde,
cada vez con ramas mas débiles que en sus otras vidas, pasadas
como cabellos que se caen, porque envejecen
como cuerpo que se rinde
gradualmente,
poco
a
poco.
Sin que nadie note, que está
siendo vencido por la propia mano que le hizo nacer.
Cómo cabellos caeremos,
si la virtud es tan profunda
como las raíces de mi árbol necio.
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