martes, 22 de abril de 2025

previo a perder el timón

en la niñez)

veíamos la pequeña flama y

jugábamos a quemarnos las yemas de los dedos

sin sentir el dolor del calor


todo el amor que guarda un colchón hecho en ruinas


prisión atemporal,

creciendo, encarnada

sin fruto


algunas mentiras piadosas 

                todas las ruinas de una canción

                            yo me fui con tu nombre por la tierra


sucede que estoy agotada de escribir

-qué puedo contestar-

cómo nacerán mis preguntas futuras

tengo miedo de que mueran en el vaivén de las dudas


                                                sólo cuando pienso en la despedida,

                                           los tropiezos emanan un amor desmedido

                                    que se escribe sobre papeles de abanicos rotos 


cautivada, presenciando el vuelo de la trinidad

tres mariposas blancas, de color azul al filo de sus alas

revoloteaban por mis pies

y yo no supe mas, sino que el sol me quemaba

el pensamiento

la piel curtida, de maltratos y punzadas

del espíritu que peregrina errante 

convencido en la esperanza de encontrar calma

de que le espera la quietud


un viento fresco, solía entrar por la ventana, a la noche

descubierta y desprotegida, con una lámina de zinc 

haciendo el fuerte, la barrera ante las miradas nocturnas

la malicia de la madrugada

cuando las voces se arraigan a la corriente del aire

la locura que pasea perdida, intentando hallar su voz


solíamos jugar con la llama de una vela

a cruzar los dedos índices rápidamente

evitando sentir el calor de la pequeña flama


dentro residen las ruinas

de la llama premonitoria, 

cautelosa, de los años




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