lunes, 23 de agosto de 2021

-Formas sobre lo que busco.

 Es una continuación/desvío de mi serie de ejercicios de escritura endémica. En la constante que significa para mi recortar o cómo suelo referirme en ocasiones al gesto repetitivo en sí “la mano que corta” he pensado en esto como un proceso hacia lo simbólico de este ejercicio, movimiento del cuerpo. Pensemos en las ocasiones, las tardes cuando recibimos alguna repelada por recortar chueco, está adherido en mis memorias los mas frescos romances de las correcciones en la infancia. Para que puedas sentir la luz que siento yo cuando mis manos -con ayuda de un aparatito filoso- encuentran formas y formas de escribir, escribirse y leerse, formas y formas de recordar lo sustancial y sugestivo que se torna afilar y amputar el papel constantemente acompañado de una lectura rápida a veces severa y a veces inconsecuente, o productiva, fructífera, emocional y agresiva.

En esta constante actividad, ejercicio, las lecturas rápidas me sugirieron un día las puntas que suelen tener las palabras, algo que traduje como una forma poligonal que proviene (mejor dicho) desde el hecho del hallazgo; algo que podría pecar de insulso me resulta tan ameno, algo como hallar en una malilla de orden algunas formulaciones congruentes, que se ven mas o menos así:

Y que recortado, amputado de su lugar de origen y además de someterlo a una recolección y posterior orden por semejanza de forma, se torna así:

 

Esta primera traducción hace una pausa para reflexionar alrededor de la forma geométrica y en una posible producción de escritura a partir de este nuevo orden “geométrico”. Bajo ese sentido, me inclino o mejor dicho (en confianza) divago sumida en la idea del vacío de las palabras. Podemos ver cómo algunas formulaciones breves son en consecuencia de lectura: repetitivas y esto me sugiere una idea sugestiva, algo que tiendo a relacionar a las respuestas, dudas y afecciones producto de las incógnitas recurrentes que manejamos en soledad como:  qué que que y como, para, pero. Suelo repetir en la inútil tarea de hallar respuestas más allá de la forma.

Volviendo nuevamente a la idea del vacío de las palabras que ahora me animo a relacionarlo con la inutilidad de las palabras como respuestas o como formas iluminadoras, decido traducir estas formas en colores (en un espacio abierto pensado para la observación de su “sino” ) y les asigno uno a cada una luego de una breve contemplación de su contenido en un afán de recordar el sentido breve de cada forma. Y, en una divagación más, migro estas formas a un espacio iluminado donde cada uno tiene un color diminuto que ha llenado el vacío de su sentido, y en una nueva misión, sus formas se tornan un espacio geométrico que se mueve, se desliza, que recorre con cierta inseguridad ese espacio iluminado, se va directo hacia abajo, en declive. El ejercicio del recorrido nervioso se repite con una forma previamente seleccionada. Y me pregunto, si he querido quitarles su sino, su sentido por hallazgo, si las he llenado de vacío; finalmente la siguiente forma que divaga en declive acompaña a la primera y juntas componen una idea que sugiere ¿qué sugiere? ¿Soy acaso una máquina de orden?


 


Paralelamente, la idea de documentar ese recorrido está presente y lo pienso desde la idea de una mente ocupada que está en una primera instancia en la tarea de seleccionar las palabras adecuadas para expresar lo que en su momento siente necesario explicar de “cualquier forma”. Integro a este espacio contemplativo (dónde vemos cómo se confabulan las formas) una pequeña medida intermitente que representa (en imágenes que también provienen de recortes) todas las necesidades cuadradas/rectangulares (geométricas) en las que nos disipamos mientras la tarea de expresarnos está en marcha. Estos cuadrados se insertan en el proceso como una forma contaminante que desconcierta /desconcentra el proceso de comunicación. 


 

Finalmente, resulta: Formas sobre lo que busco. Este registro se sostiene en la demostración del proceso de confabulación de formas que nos conduzcan a lo más cercano a una expresión, un ejercicio que se forja desde la idea de representar cómo sucede internamente (desde las pantallas de nuestras divagaciones) ese trabajo de comunicarse a través de la selección de las palabras adecuadas para decir algo; pienso entonces en el sentido de la vaciedad que puede producirse en ese proceso que al mismo tiempo está contaminado por otras formas inútiles cómo son las necesidades de autoproducirse o tunearse. En todo caso, la intención de este ejercicio ha sido mas rico en las reflexiones internas que me han llevado a escribir este documento y en las necesidades necias de auto explicarme cómo sucede esto en un espacio iluminado que trata de despejar las dudas más inconsecuentes como preguntarse ¿cómo? En un proceso de pensamiento totalmente contaminado por imágenes/ formas externas. 

finalmente y con ánimo de revelarlo todo, la traducción de las formas usadas para este ejercicio es: cuando se piensa / en grave aumento / un plan de vida, para los problemas. 


 

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