¿Será que estoy perturbada? Pienso, a veces. Siempre, lo confieso.
Pienso en mis hermanas, siempre, lo confieso.
Pienso en la calle dónde una vez caminé con mi vieja, y mi vieja se cayó, dio dos vueltas, aparó la caída con el pecho, su pecho cimbró, y quedó soñada. Me asusté, pensé que mi madre había muerto. La vi un segundo sin responder, sin movimiento, no puedo recordar su físico, pero ahora esa imagen ha sido reemplazada por la imagen que tengo de ella, ahora, vieja con muchas canas. Le toqué el pecho y le dije “mami” repetidas veces. Lloré, me puse en cuclillas y grité mil veces auxilio. Auxilio, auxilio grité.
Una casa de enrejado elegantoso estaba frente a mí, una señora salió minutos después de que yo pausara mis gritos (que supuse inútiles), mi vieja empezaba a reponerse. La señora, recuerdo a la señora, tenia pelo corto y copete dorado, estaba en bata. Pensé que le habían robado a mi hija, me dijo. Me miró, toda negra y con mi pelo horrible, lagrimosa. Mi vieja sentada en el piso tratando de volver.
Volvió. Se levantó. Le pidió un vaso de agua a la señora, la señora la revisó con la mirada a mi vieja, toda negra, gorda, con el pelo horroroso. Vi a mi madre, toda débil, negra, llorosa, con esperanza de que aún me quedaba vieja para largo.
Le trajo el vaso de agua. Le dejaría pasar, pero está todo desordenado, dijo la señora. No se preocupe, gracias, dijo mi vieja, toda angustiada, llorosa, negra. La abracé ¿o me abrazó? Le llegaba a la cintura. Toda enana, asustada.
Nos fuimos.
No nos fuimos, olvidé un detalle. Un camión paró, al ver la escena. Ayudaron a levantar a mi vieja, así fue como mi madre volvió, recuperó el sentido.
Mi madre pidió agua, le dieron agua de un botellón guardado a un lado de la palanca del camión. Está caliente, dijo mi madre.
Luego, la señora salió y dijo: ay diosmio creí que le habían robado a mi hija.
Mi madre le pidió agua, por favor.
Así fue como pasó. No no, así es como lo recuerdo.
Un recuerdo malvado, que vino hoy, esta noche. Mi vieja no está. Está a miles de kilómetros. La extraño, pero no quiero hablar con ella. Estoy sola, estar solo es bueno. Por si los recuerdos malvados llegan, los escribes.
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