sábado, 21 de enero de 2023

Tropos del desarraigo,

Estaba lejos ya, de ese día. 

De las señales.

De la caminata solitaria a edad temprana. Con polvo en los zapatos y la carpeta de los dibujos primarios, debajo del brazo derecho. 

El moño bien arriba para orientar direcciones. 

Los ojos chinos. 

La tristeza del brazo roto y del pasamanos en el que ya no podríamos volver a colgarnos.

De la tierra aguada y del agua que caía de las nubes.

De los dibujos del cuerpo humano sobre papel periódico.

De los mocos pegados debajo de la mesa escolar amarilla.

De la maestra Dolly.

Lejos de recordar su rostro perfectamente. 

Estaba incluso lejos de aquellas cabezas rapadas, y del encapuchado que paseaba a media noche,

Lejos de las balas entre tienderos y ladrones, y lejos además de los traficantes de tierra, ahora, líderes barriales.

Estaba lejos de las empanadas de verde que compraba mi hermana, estoy lejos de volver a comerlas sobre la mesa de madera húmeda.

Lejos de ayudarle a Niko con su tarea de catalán, y lejos de entenderlo. 

Lejos de los piojos que le hicieron andar pelona a mi hermana gorda,

y lejos de las lágrimas del primer embarazo de mi hermana mayor,

Lejos de verla lavar la ropa a mano, en la lavacara verde claro, junto a la ventana,

Lejos del llanto enojado de mi señora menopausica madre,

Y estaba mucho mas lejos de esa mesa que no puedo recordar.

Su olor a carne, la húmedad guardada por las contínuas limpiezas. Las moscas.

Lejos de las moscas. 

Lejos del tanquero y de los pozos a medio talle,

Lejos de las fundas en los zapatos de lona para no ensuciarlos de lodo,

Lejos de ese televisor con perilla sobre el modular tambaleante y de los recuerdos que sostenía.

Lejos del cuarto con tres camas y cocina incluida,

Lejos de la tarde cuando se voló el techo, y lejos de la noche cuando dormimos sin el por completo.

Lejos de bañarme en el patio, y lejos de correr en círculos,

Lejos de creer que el musgo negruzco de la tierra era petróleo,

Lejos de las lágrimas de mi vieja abandonada,

Lejos de la partida de mi hermana con sus cosas en un cartón y un tipo blanquito llevándosela en su auto, 

Lejos de la soledad que sentí cuando se fue,

Lejos de tener una conversación cercana con la hermana que me quedaba,

Lejos de querer  bien a los perros de la infancia,

Lejos de ponerme los zapatos viejos que me compraba mi papá,

y lejos de despreciar la sopa de su esposa,

Lejos de la hamaca donde me mecía desmesuradamente, y lejos de la tarde cuando Cynthia me hizo caer. 

Lejos del accidente.

Lejos de la herida en la rodilla, que aún duele aunque esté demasiado lejos,

y lejos del silencio que le prometí.

Lejos de la calle donde me atropellaron, y lejos del motociclista que se fue. Lejos de mi zapato rosado que había quedado aún mas lejos de lo que estoy yo de ese recuerdo. 

Lejos del mueble largo de madera,  y lejos de los dos aretes horribles en las orejas, 

Lejos de la primera máquina de escribir que me compró mi hermana mayor, 

y lejos de la primera Polaroid que me compró mi otra hermana,

lejos de las primeras zapatillas decentes que me compró mi madre y resultaron ser ambas del mismo pie.

Lejos del primer mp3 que compré con mi primer sueldo, y lejos de ir detrás de mi papá en su bicicleta.

Lejos de la calle los Ríos, lejos de los rulos de mi vieja.

Lejos del olor a bigen del platillo hondito amarillo de mi abuela,

lejos de su silencio.

Lejos de verla viendo la pared toda la tarde,

lejos de su tristeza y sus piernas amputadas.

Lejos de verla morir, 

Lejos incluso de su espalda sin arrugas, sin embargo, cansada.

Lejos de los primeros novios que me hicieron llorar tanto, tantísimo.

Lejos del odio.

Lejos de saber qué pasará mañana. 




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