jueves, 21 de marzo de 2024

escupir plomo

 Cuando veo a mi viejo, aún no comprendo por qué, me invade la necesidad de escribir, no siempre sobre él, pero en todas las versiones de la conjugación de la tercera persona, está él. 

No lo veía hace meses, una angustia (o algo parecido) no me permitía mover los pies e ir a verlo de una vez por todas. Y hablar, como antes, hasta llegar al punto en donde se acaban las historias y recurre a las viejas anécdotas del cuartel y cómo sobrevivir robando panes. 

En eso aparece mi ñaño, no es mi hermano, pero la primera vez que lo conocí le oí decirle papá a mi papá, y luego como para terminar de consagrar una familia disfuncional me dijo ñaña. Porque ñaña no se nace, se la encuentra en un taller de sastre. 

Esto habrá sucedido hace unos diez años. Mi ñaño de hecho es un viejo, pero no tan viejo como mi viejo. El puro le ha envejecido, los vicios se revelan en su tufo, en los dientes, en las arrugas, en el genio, figurita el man. 

Mi ñaño siempre tiene una historia ligada ha alguna de sus fechorías porque de profesión es pillo, empírico. Recuerdo cuando nos contó cómo se le robó el televisor a un reconocido comentarista deportivo radial (olvidé el nombre) que vivía en barrio centenario, lo contaba como una hazaña. Honestamente si me sentí orgullosa, porque salió en la televisión además (de acuerdo a su relato), que le dieron una golpiza del hijueputa, allá por los años 60 y pico. 

Hace diez años yo tenia 19 años y para esos días mi papá no significaba mi papá, sino un hombre al que me había empeñado conocer, y por supuesto, recibir algo de mesada... esa que me debía de la infancia. Admito que cuando me daba sus cualquier veinte dólares, me sentía un poco mal, dentro de mi pensaba que era una interesada, pero luego recordaba en qué invertiría esas veinte latas y se me pasaba. Al final, para la comida era, aunque tiempo después... Cuento aparte. 

Pero fue a los 19 cuando lo conocí, estoy dudando de hecho... creo que fue mucho antes. El asunto es que nunca sentí malicia por parte de mi ñaño, considerando que su apariencia  fue/ es asquerosa, me costaba reiterarle el saludo con la mano, es decir, darle la mano para que me la apretujara, porque pensaba en todas las posibilidades insalubres en que esa, su mano, había estado implícita. 

Llegaba con su saco, se bebía un poco de agua de unas botellas que mi viejo tenia en la esquina del taller y que contenían agua para las planchas de ropa, espabilaba esa resequedad de hocico y procedía: "Ppaaaapi", " Hijooooo" respectivamente, como cualquier par de viejos amigos que se conocieron en el antiguo camal municipal. 

Sacaba su mercancía ¿de dónde? no preguntes, una docena de películas, sandalias, ropita, por ahí cualquier diversidad de accesorio "encontrado". Una miradita hacia mí para corroborar mi deseo hacia alguna mercancía... de vez en cuando algún bolsito/cartera se robaba mi atención. 

No sé hacia donde va esto, pero hoy sentí una necesidad enorme de ver a mi viejo. Arrepentida, contemplando la pesada verdad de la edad, dándome cuenta que mi viejo está viejo. Me dice que va a cumplir 68, y que ya se acerca a los 70. Le digo, no mientas. 

Viejo, no mientas. 

En eso que llega mi ñaño, y lo veo mas viejo que mi viejo. "Ese man es menor que mi" me revela después, ya cuando se va. Enterándome además que a mi ñaño le dicen Buillo, y que ayer lo habían acusado de robarse dos ventanas de vidrio en la calle Esmeraldas, y nos juraba que justo ayer como nunca no salió de la casa, y que la hermana del Loco Willson es que lo ha visto, pero que no se atrevió a encararla porque esa señora es loca, y al mismo hermano le escupió plomo con una pistola que la man tiene guardada, que lo sacó correteando, dando vueltas como loco mismo, porque a la familia no se le roba. 

Saca de su saco unas cuantas películas (3), un foco y dos controles de televisor. 

Mi viejo de casi 70 años empezó a darle una ojeada a esas películas como el verdadero coleccionista de trastes que es, pero esta vez sucedió diferente, ya no como lo hacia hace 10 años atrás: las abrió, les sacó el estuche, el papel, se quedó con el CD. Lo que viene siendo el micro desguace.

- Esta película es FEA (se refería al HOMBRE HALCÓN)

- UUUUH esta ya me la vi (EL ÚNICO)

- AH ! Fares GUM (Forrest Gump)

Entonces, para finalizar la compra, siempre, siempre, se ofrece una moneda, una sola, de cualquier valor (por lo general de 0,50 o de $1), pero ésta vez fue una de 10 centavos.

¿Estas ahorcado? 

- Pero respirando aún. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Barrancos

quisiera despedirme pero no como quien se va y ya no vuelve, o no desea volver y entonces se despide en un adiós premonitorio. quisiera desp...