jueves, 6 de mayo de 2021

el sucio.

 Hoy tal vez me eche encima ese abrigo blanco viejo que me cosí. 

Salgo, el cielo me deprime, me causa sueño. De pronto me duermo en el bus, pensé.

El tipo de la mecánica, un tipo de buen físico, alto, engrasado. Me mira y se alza las gafas, yo-mientras- puedo sentir un ligero dulzón sentimiento de cariño. Suelta un buenas tardes para mí, me lo lanza. Sonríe, le falta un diente, no me desagrada. Se le marcan dos huecos - uno en cada cachete- la cicatriz de la mejilla se le marca y me resulta infantil, me recuerda una historia. Una historia bonita que no termina de formarse. Le devuelvo la mirada, sin responder. 

Quiero ir hacia él y abrazarlo. Decirle que, de pronto y lo quiero. De pronto y lo espero en el centro para comer juntos. De pronto y lo llamo. Que quiero su espacio, su ventana en la boca.

Es el cielo, me deprime. 

Me devuelvo, camino siempre hacia el norte. Hacia la pared celeste donde hay tres palmeras flacas y secas que aunque no haya sol logran reflejarse. 

Ese saludo me ha devuelto algo, no sé como decirle. Un abrazo que podría existir.

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