Era un espacio reducido, siempre lo fue.
Nos inventamos los muebles.
Dónde un día permaneció nuestro único primer mueble, ahora estaba Julia (mi abuela)
tenía la espalda joven, tenía morbo y de cariño le ofrecía masajes para verle la espalda joven. Qué tersa, firme. Tonificada. Un joroba diminuta que pasaba de pecado. De reojo ni se notaba. Mi abuela usaba el pelo corto y ella mismo se lo teñía.
Hace dos días la recordé, antes de dormir y se me llenó la habitación de rencores y pesares, de arrepentimientos más.
De tristeza amiga, porque el pasado es salado. Te deja sal en la cara. De ahí no sales. Te arropas y continúas en lo tuyo.
Unas pocas veces me dijeron: te pareces a mi madre, o sea: a ella, mi abuela la del pelo corto. Y me lo corté con la primera tijera que vi tal como hacía ella y me lo pinté de negro azabache tal como lo hizo ella con su platito hondo color amarillo y con fondo parduzco (señal de los bigens).
Me vi en el espejo y me quise.
Una tarde salí de mi cuarto directamente hacia ella, en ese momento la extrañé y sentí miedo de perderla, entonces le pregunté por su pasado y me contó la historia de cómo conoció a mi abuelo Justo Carbo que, nunca conocí. En la canoa dijo, en la canoa la llevaba a pasear y la conquistó. Bien mayor era mi abuelo cuando la Julia era una muchachona todavía. Bien bella, jamás he de negarlo. Bien bello su rostro, joven. Joven era mi abuela.
En la sala estaba siempre ella, reposando con la radio encendida.
Siento mil cosas que no puedo escribir, no tengo ni remota idea, es sal y arrepentimiento. Frío en las piernas. De noche.
Yo sé dónde está ella ahora y me da pesar decirlo. Allí dónde me da miedo ir.
Ya no está en la sala ni en mis sueños. Debí hurgar más, sobre la canoa.
La corriente.
El agua marrona, me llamo Marina en tus recuerdos. Si te veo, veo el río.
veo la canoa, veo tu espalda.
el arrepentimiento se llama Julia.
Y es, no haber hurgado.
Hurga, hurga.
siempre que puedas, pregunta.
Que te callen, porque tus palabras la dejó sin respuestas (así dicen).
Ya no está en la sala Julia.
está muerta en la fila 5.
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