Fue un sueño, era yo y una gemela, una gemela mía por supuesto.
Y mi madre.
Tres, sobre el colchón. Teniamos 6 años y 45 años mi madre.
Ella que también era yo, me miraba. Yo me miraba.
Miramos a mi madre, miré a mi madre. Y ella eligió abrazar a una de las dos primero.
No sé si era yo, era mi gemela.
Si, era mi gemela.
Mis ojos estaban viendo cómo abrazaba a mi otra yo. Mi otra yo me miraba confusa, no sabía que existía hasta que sintió los brazos de mi madre.
Yo la inventé, me inventé.
Sufrí por la elección de mi madre.
Ahora lo comprendo, era el amor. Ese sueño me reveló lo que el amor es.
Finalmente, no sentí el abrazo.
Lo ví, lo soñé. Lo recuerdo perfectamente.
Ahí, el ardid.
Quiero entender, tengo una sospecha y no puedo descifrarla.
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