Algunas anomalías y demasiado tiempo para pensar.
Ser alguien contraproducente requiere de
agallas. El destino y tus deseos están en contraposición. Cuando envejeces
rápidamente y no consigues lo que quieres, cuando pasan los días y te tardas
más en cumplir lo que se vuelve un sueño. Cuando por soñar que todo debe ser
debido a su tiempo y resulta que te dejan caminando sin zapatos sobre la
carretera mojada (porque todos escupen en ella). Cuando sientes asco de tus
pasos en el tiempo te cabreas o desistes. Cuando empiezas a cantar, ya terminó
el concierto ¡siempre él va un paso adelante! Podrá suceder cualquier desgracia
sin límite, pero cuando llora tu matriz en horas de la madrugada, todo en lo
absoluto está mal. Y te desvaneces, todo está mal y lo sé hasta ahora. Aún así
vives, sin esclerosis, pero respiras como si la padecieras. Nada conforma a
esta manada de anómalos. La muerte me ha dejado un ser en coma.
Que llora y ronca.
Ronca y llora.
Suda, se despierta.
Se levanta, camina.
Llora y regresa.
Llora y se recuesta.
Llora y ronca.
Y se duerme llorando.
Las canas crecen cada vez más rápido.
Una desgracia es todo lo que sale de su
boca, sus palabras como maldiciones, su dolor como dagas, su viento llega hasta
mi como un sarpullidlo susurrando sin remordimiento alguno que jamás cesará. Escribo
al aire, realmente está sucediendo, todos quienes me rodean, o, finalmente me
vigilan, se desmoronan, mueren bajo la almohada, arrugan la cara bajo la luz
incandescente. No hay rutas, el desastre natural las ha desvanecido, el sol es
siempre un nuevo enemigo, la tierra cegándonos cada vez un poco para aturdir e
invadir la percepción.
Nuestra voz sólo sabe hacer preguntas.
Tontas.
Dentro de esta habitación deambula la cinta
de un pésimo corto, dentro de esta caja no caben más fotos, fuera de esa
ventana llueve pero no salgo, la lluvia cae sobre mí como un autentico peso de
la divinidad, no encuentro el camino hacia Hades, la vida procede con
convulsiones, me sacude los sesos y en cada descarga muere algo de mí, el sufrimiento
como castigo por todos mis delitos, mi eterna agonía: sentencia por tantas
figuras gastadas que avente hacia un espacio que jamás he de conocer, el
recuerdo de cada origen seca mis pupilas, y yo solo logro ver hacia una
dirección; terriblemente, en aquel lado no encuentro ni el polvo de mis
mutilaciones. Descalzo, tratando de encontrar píldoras entre medio de la
oscuridad infinita de esta habitación pestilente, descalzo, solo logro palpar
veneno.
-
Es angustiante.
-
Talvez no.
Todos esperan mi partida, inclusive yo.
Ya leí la moraleja, ya caché que esto de
vivir es llenarse los vacios atrapados en un abismo de misterios, ya cache que
no hay un solo día en que no caigamos en trampas. La felicidad siempre es
compleja, es un carcinoma. La felicidad es un Doctor notificando que hay cura
para todos los males, menos para la muerte decía la gorda cubana. La felicidad
es una licuadora con el vaso rajado. La felicidad tiene ropa sucia decía el que
hacía que lo llamen poeta. La felicidad es humo con sangre en los genitales
decía un viejo delirante con tufo a muerte. La felicidad es una pregunta que
regala silencios, inmoviliza mandíbulas y destruye ideas. Yo le he visto sola
con los brazos amputados y los ojos secos.
La tranquilidad del corazón es un chico
viejo, con ojos negros, mentón partido, voz roída por el tabaco, brazos
fuertes, parietales con fracturas y un visitante agobiando su espíritu. Con
sonrisas enterradas en el pasado, que no terminan de morir, siempre resucitando
después de los aullidos para despertarnos aterrorizados, para desorbitar ojos y
paralizar la circulación. Y nada de este vomito tiene aroma, porque todo se ha
diluido sin ayuda del tiempo. Tú, yo, tu yo, mi tú. El circulo alfin logra marearnos,
la realidad es otra. Mira mamá, la realidad se está difuminando y mis ojos
siguen secos de no llorar una respuesta.
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